Siembra de votantes

Tenemos la obligación de seguir ocupándonos del tema. No porque seamos reiterativos, sino porque el tema lo es. Nos referimos a las perspectivas antilaicas que se ciernen sobre la educación pública. Ya no se trata, entonces, de dar el grito de alerta sino de expresar nuestra alarma por lo que sucede. En efecto se da el alerta cuando el hecho aún no se ha producido, aunque exista la real posibilidad de que se produzca. Pero cuando la alarma sustituye el alerta es porque ya estamos en presencia del hecho sobre el cual debemos actuar para evitar sus seguras consecuencias negativas.

Esta es la realidad uruguaya. Que, a fuer de ser sinceros, no es sólo de hoy.

Hace una veintena de años, el Prof. Juan Pivel Devoto la había denunciado en forma dolorosa y contundente: "La laicidad está siendo alevosamente desvirtuada". Era el presidente del Codicen quien hablaba. Se vivía, en esa época de restauración democrática, la reincorporación masiva de docentes que habían sido cesanteados por la dictadura. Volvían a estar al frente de las aulas elementos proselitistas. Con el paso del tiempo -y con el triunfo electoral del Frente Amplio- la situación se ha ido agravando: es el Estado mismo el que se ha vuelto proselitista, el que trata de captar voluntades juveniles a través de una formación sesgada. Este es el primer paso hacia un oscurantismo totalitario que determinará el pensamiento y la acción de las generaciones del presente y de las que las seguirán. De ahí nuestra alarma. La imposición de una Guía para que los profesores instruyan a sus alumnos sobre períodos controversiales de la historia reciente, constituye un claro indicio del propósito que anima a la clase dirigente gubernamental. A saber, dar una visión políticamente interesada, por tanto, atentatoria del espíritu laico, destinada a tener un efecto multiplicador en la sociedad uruguaya y, por ende, en el resultado de las subsiguientes elecciones. No hay que hacerse ilusiones. La intencionalidad es diáfana. ¿Cómo es posible que se le brinde acceso a las aulas y se le permita hablar ante jóvenes alumnos del curso de Historia al representante de un partido político: de su ala más radical, precisamente? ¿Sobre qué habrá versado la charla del ex tupamaro Marenales en el Liceo N° 22, sólo seis meses después de comenzado el gobierno del Frente Amplio? Se sanciona a la profesora invitante con 90 días de suspensión y retención de sus haberes (no se preocupe, profesora, la Federación de Profesores le pagará sus sueldos... ¿no es sintomático?) por no haber recabado la autorización de la Dirección del Liceo, no por haber violado groseramente el principio de laicidad. ¿Habrá hablado de querubines y serafines o sobre su experiencia de "luchador social", sobre los asesinatos, robos, atentados, secuestros y copamientos de su organización o sobre responsabilidades y excesos de las Fuerzas Armadas que combatieron a extremistas que mataban?

Para el Consejo de Secundaria, sin embargo, no se violó la laicidad porque "la docente no tuvo la intención de imponer sus ideas a los educandos..." ¿Ah no? Pero no estamos ante un hecho aislado. Otro ex tupamaro, hoy legislador, habla en el Liceo de Nueva Helvecia, invitado por la Directora, sobre el asalto al Club de Tiro Suizo, primigenia acción sediciosa.

La Directora -por no haber solicitado autorización al Consejo- es suspendida, con "rigor", por Secundaria: dos días de suspensión... ¿Es una burla? No, es un nuevo indicio de los prometidos tiempos de cambio.

Un historiador oficialista, por su parte, en un seminario para docentes, expresa que no sabe qué fue primero, si la subversión o la represión. ¿Se trasmitirá este punto de vista, a través de la famosa Guía, a los docentes y estudiantes?

Nosotros sacamos una conclusión. Si durante décadas enteras, muchos, muchísimos profesores de Enseñanza Secundaria fueron infieles a su misión educadora incurriendo en notorio proselitismo, franco o subliminal, cuando los gobiernos de turno eran respetuosos de la laicidad y ellos se exponían a ser sancionados, ¿qué no hará, ahora ese cuerpo docente, habida cuenta de que las autoridades frenteamplistas están empeñadas en un verdadero proselitismo de Estado con el fin de consolidar su permanencia en el poder mediante instrumentos -Guía y cuadros dirigentes- que garanticen su monopolio ideológico entre las generaciones de próximos votantes?

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