Ríos sustentables

JUAN ORIBE STEMMER

Coincidiendo con el Día Mundial del Agua, la organización no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza presentó un informe sobre los ríos más amenazados por el impacto de la acción humana. Algunos solamente podrán ser rescatados mediante serios esfuerzos de restauración; otros enfrentarán una degradación masiva si no se adoptan, a tiempo, medidas de conservación.

La protección de los ríos es importante por el curso de agua en sí mismo, y también porque son el elemento central de ecosistemas y cuencas mucho más amplias. Alrededor del 41% de la población mundial habita en la cuenca de ríos que soportan impactos ambientales dañosos.

Los países que comparten los ríos amenazados y sus cuencas enfrentan un difícil dilema. Por una parte es cada vez más grave el impacto, deliberado (caso de la irrigación o las represas hidroeléctricas) o no deliberado (la introducción de especies exóticas), de la acción humana. Por la otra, existen realidades que tampoco pueden ser ignoradas. Incluyendo que, según Naciones Unidas, la población mundial aumentará de los actuales 6,7 mil millones a 9,2 mil millones en el año 2050. El impacto de ese incremento será aún más notable de lo que sugieren esas proyecciones porque estará acompañado por factores cualitativos (por ejemplo urbanización e industrialización) que inevitablemente acentuarán aún más la presión sobre los ríos y sus cuencas fluviales.

El estudio considera cinco problemas ambientales principales: la extracción de agua (menciona como ejemplos el Río Grande, que el documento ubica exclusivamente en los EE.UU. cuando se trata de un curso de agua y una cuenca compartidos con México, y el Ganges); el cambio climático (Indo y el Lago Victoria-Nilo); el ingreso de especies exóticas (Murray-Darling en Australia); la sobrepesca (Mekong): la contaminación (Yangtsé); y las obras de infraestructura, represas hidroeléctricas y proyectos para la navegación (Salween, Danubio y "La Plata").

Nuestra región no está representada por un río, como en los demás casos, sino por la Cuenca del Plata. Para el Fondo, las principales amenazas ambientales en la cuenca serían la construcción de represas hidroeléctricas y el proyecto de la Hidrovía. Este último, sostiene el estudio, tiene el propósito de "dragar y redirigir los ríos Paraguay y Paraná para crear un canal de navegación de 3.442 km. de longitud de por lo menos tres metros (diez pies) de profundidad entre Cáceres, Brasil, y el puerto de Nueva Palmira, en el Uruguay". Una descripción bastante discutible de un proyecto muy amplio, complejo y dinámico.

El capítulo no parece tomar en cuenta el importante esfuerzo de investigación y diagnóstico sobre el Río de la Plata y su Frente Marítimo realizado conjuntamente por la Comisión Administradora del Río de la Plata y la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo, dentro del marco del proyecto binacional argentino-uruguayo Freplata.

Si bien constituye un aporte a una discusión necesaria, el capítulo sobre "La Plata" suministra una visión incompleta y poco equilibrada.

En varios sentidos. Incluyendo porque, aunque sea "políticamente incorrecto" decirlo, el desafío del desarrollo sustentable involucra aceptar determinados impactos ambientales como precio de un progreso imprescindible.

Después de todo, el subdesarrollo y la pobreza también son males que debemos superar y tienen un costo.

El estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza sobre los diez ríos más amenazados incluye a la cuenca del Plata

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