El sindicato bancario salió a criticar ayer varios de los puntos de la reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCU) a estudio del parlamento.
AEBU divulgó un comunicado en el que reclama una autocrítica de la actuación del BCU "antes, durante y después de la crisis de 2002", cuyos efectos "continúan pagando el sistema financiero, la ciudadanía y nuestro gremio".
Plantea reparos a la separación del mandato de los directores del Central del período de gobierno. Al reivindicar el ejercicio de la actividad política por sobre las directrices bancocentralistas AEBU sostiene que aquella "debe ir indisolublemente ligada a la transparencia y responsabilidad de los partidos en la gestión de los bienes públicos". Allí se queja de la falta de asunción de responsabilidades de los políticos respecto de los hechos que desataron la crisis.
Aduciendo razones prácticas el sindicato también se opone a que, como propone el proyecto de ley, eventuales conflictos entre el Ejecutivo y los directores del Central sean dilucidados por el Parlamento.
Tras expresar su acuerdo con la creación de una supervisión global del sistema financiero, AEBU no acompaña que esta "súper supervisión" tenga a su frente a un solo jerarca, con una permanencia ilimitada en el cargo y que, respecto de su actuación, el Poder Ejecutivo no tenga un espacio de opinión específicamente previsto.
El sindicato tampoco comparte que el directorio del Central solamente pueda opinar en dos temas: dictado de normas y aprobación de planes de recomposición patrimonial de la esfera de acción de la superintendencia de bancos. Esa posición se fundamenta en que esas potestades "otorgan al superintendente un poder de decisión que supera al directorio".
AEBU se opone a que la Corporación de Protección al Ahorro Bancario, la actual SPAB, sea separada de la estructura del BCU.