JOSÉ MASTANDREA
Un millón de veces los hinchas de Peñarol dijeron que no volvían más a ver a su equipo. Y volvieron.
Un millón de veces los hinchas de Nacional dijeron que no iban más a Jardines del Hipódromo y regresaron.
Un millón de veces Carreño le debe haber repetido a sus defensas que no perdieran las referencias en el área y las perdieron.
Un millón de veces Gregorio le debe haber dicho a sus zagueros que no marquen en línea ni se distraigan y no le dieron corte.
Un millón de veces el "Polilla" Da Silva les pidió a sus jugadores que tuvieran la pelota, que marcaran y que no perdieran la concentración. No le hicieron caso.
Un millón de veces le debe haber repetido Juan Ramón Carrasco a sus futbolistas cómo tienen que jugar al "tiqui-tiqui" y lo ignoraron.
Un millón de veces Saúl Rivero les debe haber hablado a sus jugadores para que defendieran la ventaja pero no lo escucharon.
Un millón de veces se deben haber repetido frases como "goles errados son goles en contra", "no hay peor cuña que la del mismo palo" o "cuadro que gana no se toca".
Un millón de veces se debe haber dicho que el fútbol uruguayo estaba muerto, que no daba para más y sigue vivito y coleando.
Un millón de veces.... con y sin celular mediante.