El caso Nicolini puede ser sólo una perla de un collar. Razones hay para pensar que el episodio trascendió de casualidad. Fernández Huidobro se sintió en la necesidad de decir algo en defensa de su compañero de la CAP y en un comunicado confuso y mal escrito atribuye todo a la "intencionalidad "-debió decir "intención"- política de "la derecha". En el mismo órgano de prensa en que se publicó esta extravagancia se habla de una posible maniobra trapera de la interna tupamara promovida por Marenales para desacreditar a Fernández Huidobro. Sea lo que fuera, lo cierto es que en una administración pública cuyas posiciones estratégicas están infiltradas por agentes operativos del gobierno, no extrañaría que procederes "non santos" que se pudieran filtrar para desprestigiarlo, los provoque esa misma gente como una expresión más de las tantas tensiones y desavenencias en que vive la coalición de izquierda, pero también es posible que apliquen la recomendación que enseña que la ropa sucia debe lavarse en casa. Entendámonos: un gobierno de mayorías parlamentarias absolutas puede hacer ocultamente lo que quiera. Pero si a ello se le agrega, como en este caso, la ausencia de contralores por la oposición se puede pensar que además de lo que trascendió, vaya uno a saber cómo, probablemente hayan muchas cosas, irregularidades, ilicitudes, deshonestidades y actos de corrupción sepultados piadosamente bajo las generosas cobijas de los tapujos. Es que un gobierno a quien no controla nadie, jamás podrá hacer caudal de los méritos de la transparencia, porque su gestión no se transparenta, no se ve desde afuera lo que se barre hacia adentro. No sabemos si además de meter la pata -cosa de todos los días- no meten también la mano en la lata. No sabemos si cuando se vayan, quienes los sucedan no tendrán que acudir a la solución higiénica de la que hablaba el Presidente al poco tiempo de asumir, sobre tirones de la cadena del inodoro.
En estas condiciones vamos a vivir permanentemente en el reino de la sospecha, de la sospecha fundada, porque bastó que saltara una barrabasada, una travesura ordinaria, para que todo el país se preguntara qué más habrá de lo que no se sabe.
Hace tiempo, por diferentes medios de comunicación preferentemente electrónicos, circulan denuncias de múltiples irregularidades. Algunas son conocidas, como la adjudicación directa a Satenil S.A. por parte de la Intendencia de Maldonado de la explotación de toda la publicidad exterior del departamento por un extenso período, a cambio de una contrapartida desproporcionada hacia abajo. El Intendente, apoyado por el Vicepresidente de la República, ni se inmutó frente a dos observaciones consecutivas por ilegalidad del acto administrativo por parte del Tribunal de Cuentas, único organismo de contralor de la gestión de la administración pública, quien se pronunció por la unanimidad de sus Ministros, entre los cuales, dos frenteamplistas. Tampoco se inmutó por la decisión de la Junta Departamental, que instruye la rescisión del contrato. Va para adelante contra todo.
Otras denuncias que involucran también a entidades estatales tienen igual gravedad. Habrá que investigarlas. Circulan por todo internet con nombres y apellidos. A su vez, se insiste en las serias irregularidades de la Intendencia de Montevideo, bajo la gestión de Arana. Las más recientes, el regalo de 32 millones de dólares a sus funcionarios por la aplicación de un convenio salarial inconcebible, que pagarán las familias montevideanas a razón de mil ochocientos pesos cada una, como lo denunció Javier García el 10 de febrero. Y la pérdida acumulada en años, de 15 millones de dólares por los casinos municipales (es de Ripley) que según anuncio Ehrlich se comunicará a la Justicia penal. Es lo menos que se puede esperar, porque hay obligación de denunciarlo.
Agréguese a ello la cadena de nombramientos en toda la administración pública de parientes, contraparientes, novios y "amigovios" de jerarcas cuyos árboles genealógicos responden al mandato bíblico de "creced y multiplicaos". Así, aquella condena implacable a favoritismos, clientelismos y nepotismos de gobiernos anteriores, empalidece ante la realidad de hoy, con este conjunto de gobernantes que llegaron al poder con hambre atrasada, proclamando los nuevos tiempos de la decencia.
Que nadie se llame a engaño ni se asuste cuando se abra la caja de Pandora. Todo llega en la vida.