Todos niegan vinculación con atentados del 11-M

Madrid - El marroquí Abdelmajid Bouchar, considerado uno de los presuntos autores materiales de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 (191 muertos y 1.824 heridos), se declaró hoy "totalmente inocente" durante la tercera jornada del macrojuicio celebrado en Madrid.

"Soy totalmente inocente de todo esto. Los medios de comunicación me culparon de cosas que yo no hice", insistió Bouchar respondiendo en árabe a las preguntas de la fiscal de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, Olga Sánchez.

Bouchar, contra quien la fiscalía reclama 38.654 años de cárcel por 191 asesinatos, 1.824 tentativas de asesinato y pertenencia a organización terrorista, insistió en que no tiene vinculación con los hechos que se le imputan.

"No tengo ninguna relación con los acontecimientos del 11 de marzo. No conozco nada", sostuvo Bouchar, cuyas huellas dactilares y ADN fueron hallados en la casucha de Morata de Tajuña, afueras de Madrid, donde se fabricaron las bombas del 11-M y en el apartamento de Leganés, sur de la capital, donde siete de los presuntos autores de los ataques se inmolaron el 3 de abril de 2004.

El marroquí negó pertenecer al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM).

Abdelmajid Bouchar, que declaró ser atleta y corredor, detenido el 23 de junio de 2005 en Serbia y Montenegro y extraditado a España, es apodado "el gamo". Según la justicia española, el 3 de abril logró escapar del cerco policial del piso de Leganés.

Aseguró que huyó de España "a la espera de que la cosa amainara" luego de los atentados para "no desperdiciar" su capacidad deportiva.

En un principio, el procesado había afirmado que no contestaría ninguna pregunta y pretendía que su interrogatorio fuera aplazado hasta la semana próxima.

OTRA NEGACIÓN. Hoy, más temprano, el marroquí Jamal Zougam, también negó pertenecer a Al Qaida o a cualquier otra organización terrorista, y condenó los atentados.

"Condeno este atentado rotundamente. No estoy de acuerdo con este atentado ni con ningún atentado que acabe con la vida de personas inocentes por motivos religiosos o políticos", contestó Zougam en respuesta a una pregunta de su abogado.

El acusado, cuyo interrogatorio se reanudó hoy después que el viernes pasado afirmara que estaba "cansado", se negó a responder a las preguntas de las acusación.

Zougam, para el que la fiscalía reclama 38.654 años de cárcel negó también pertenecer a Al Qaida o a su "filial" el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), movimiento salafista que la justicia española vincula con el 11-M.

Este marroquí, de 34 años, también negó su pertenencia a la organización separatista armada vasca ETA, que algunos sectores conservadores españoles consideran que podría estar detrás del comando islamista que perpetró los ataques de Madrid.

Zougam achacó su detención y su implicación en el caso a una "venganza" de la policía española, por negarse a ser un confidente de las fuerzas de seguridad.

Este marroquí regenta con otros dos socios un locutorio en el madrileño barrio de Lavapiés, de donde, salieron las tarjetas SIM de los teléfonos móviles que sirvieron para detonar las bombas en los trenes suburbanos. Zougam negó que fuera el suministrador de las tarjetas porque no tenía acceso a las mismas, según él.

En base a AFP

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