RIO DE JANEIRO AP, EFE
Disfrazados de asteroide, raposa, rey mago o partitura, entre otros trajes, miles de de bailarines desfilaron hasta la madrugada de hoy por el Sambódromo de Rio de Janeiro; el carnaval más famoso del mundo que tendrá hoy su segunda noche.
Más famoso y también más caro. Las trece "escolas" de samba que disputan entre ayer y hoy el máximo título en el carnaval de Río de Janeiro habrán gastado en conjunto 30 millones de dólares en la producción de sus desfiles.
Beija-flor de Nilópolis, favorita para alcanzar este año su cuarto título, invirtió unos 3,5 millones de dólares para recrear en el sambódromo un viaje por los misterios de África.
Su prima pobre es Imperio Serrano, que con dificultades reunió 1,5 millón de dólares para exaltar este año la diversidad social.
Los gastos de las trece escuelas de samba van desde la importación de material y tecnología, hasta el pago de personal y de la creación de efectos especiales. Y es que más que una fiesta, el carnaval es una fuerte competencia. Por el Sambódromo pasaron anoche seis escuelas, mientras las otras siete lo harán hoy.
Los grupos se preparan todo el año para presentar un espectáculo de 80 minutos en el que se presentan cerca de 4.500 bailarines, todo con el fin de impresionar a un panel de jueces integrado por folcloristas, musicólogos y expertos en carnaval.
Los grupos de baile que compiten son oriundos de los barrios más pobres de la ciudad, y su espectáculo representa una distracción de los tiroteos entre narcotraficantes, milicias y policías que mataron a por lo menos 15 personas en la última semana en las montañas que rodean el centro de Río.
Fuera del concurso, desfilan cientos de conjuntos o particulares que se lanzan por las calles o por el propio Sambódromo. Cientos de miles de cariocas participan así de la fiesta que hasta ahora se desarrolla sin mayores incidentes, según la policía.
Pero no sólo los cariocas sueñan con desfilar en el Sambódromo. También lo hacen muchos extranjeros o brasileños de otras ciudades deseosos de tener una experiencia sensorial como pocas.
Más de 200.000 turistas extranjeros acuden a ver el espectáculo y muchos de ellos, se animan a desfilar.
En general, se trata de cariocas por adopción, empleados de compañías extranjeras que viven en Rio, amigos y familiares, que se han sumado a alguna escuela para participar de la fiesta.
Ayer, los brasileños rechazaron versiones estadounidenses que relacionaban el carnaval con el sexo, pese a que la desnudez juega un papel clave en la celebración. Ocurrió que según reportes recientes, los soldados estadounidenses están considerando cada vez más a Río de Janeiro como un destino para recreación y descanso, un turismo sexual después de un tiempo en Irak.
"La desnudez no lleva solo a la sexualidad, sino también a la apreciación estética. Una mujer baila, pero no es pornografía", dijo el sociólogo brasileño Roberto Da Matta.
Con todo, los soldados no hicieron caso y se los ve de a cientos en Rio de Janeiro.
BahíA y San Pablo POR La FAMA
El Carnaval de San Pablo, la principal ciudad de Brasil, intenta acortar distancias con el de la turística Rio de Janeiro, desplegando mayor fastuosidad y medidas para atraer a más visitantes.
En la jornada inaugural del viernes, más de 28.000 personas casi llenaron el Sambódromo de Anhembi, viendo el ingreso de las escolas de samba.
En Salvador de Bahía, la situación es diferente, pues se trata de un carnaval consolidado, aunque también ansía situarse cercano al de Rio de Janeiro.
En Salvador, la ciudad brasileña más antigua, la fiesta es también histórica, donde además de la danza, importan los besos.
Y es que desde el sábado, Salvador es territorio libre para los besos sin compromiso. Besar una, dos, cuatro o diez veces, es tan importante como danzar con la misma cadencia del eléctrico "axé music".
El asunto quedó ratificado ayer durante la lenta y multitudinaria procesión de la orquesta "Chiclete com Banana" por las calles de la ciudad.
Al ritmo de la música, la multitud dividía su diversión entre un paso aquí, otro allá, un salto aquí, otro acá, y besos, muchos besos, la mayoría de ellos a personas diferentes.
En Olinda,el balneario histórico declarado por la ONU Patrimonio Cultural de la Humanidad, sin embargo, la policía tomó cartas en el asunto e impidió los besos sin consentimiento.