HENRY SEGURA
Sharon Stone es una mujer muy inteligente, aparte de actriz seductora. Hace pocos días debió enfrentar a la prensa de la Berlinale, adonde presentó la película When a Man Falls in the Forest, en la que interpreta a una mujer que se siente desapareciendo en vida.
"Creo que todas las mujeres al llegar a una cierta edad sienten que desaparecen, que nadie las mira, que nadie las desea", comentó la actriz. Su afirmación tiene que ver con las rupturas tempranas a las que buena parte del género (femenino) se enfrenta, como consecuencia de una educación edificada en torno a la belleza y al deseo. En el trabajo artístico el síndrome es más que notorio, con Hollywood liderando esa fábrica de estrellas fugaces, que de un día para el otro desaparecen sin dejar explicaciones.
La propia actriz de Bajos instintos tuvo tropiezos similares a los de sus colegas y a los de sus personajes. En medio de ellos consiguió, empero, generar uno de sus mejores trabajos artísticos, cuando en El poderoso (1998, que en Uruguay no se estrenó en cines, llegando directamente al video) encaró a una mujer dispuesta a proteger a su hijo a cualquier precio.
"Yo he llegado a sentirme bien dentro de lo malo", decía Stone en Berlín. "Vivimos en una sociedad Prozac que nos impide liberar nuestras emociones y llegar a la esencia de ellas". Claro que ella, como actriz reconoce tener un vehículo para exponerse, algo que le permite volver a aparecer para la sociedad. Y va más lejos cuando analiza que "es fácil caerse cuando nos sentimos rotos o perdidos en la idea de que el mundo pertenece a los hombres", y aconseja: "no podemos perder la esencia de nosotros mismos. No hay que olvidar nunca que el mundo nos pertenece y que lo importante no es caerse, ni quién nos empujó, sino cómo levantarse".