CANELONES | PATRICIA MANGO
A un año de los violentos incidentes en la curtiembre Naus-sa de Las Piedras, la Unión de Obreros Curtidores (UOC) amenaza con una nueva ocupación de la empresa.
Ayer, el sindicato congregó a unos 400 curtidores en un acto en plena ruta, frente a la planta de la curtiembre. El reclamo es por tres funcionarios "en lista de espera" para ser reintegrados y contra el despido de un dirigente sindical de Naussa.
La UOC aspira a "cortar con la represión en Naussa", disparó el presidente del sindicato, Ramón Martínez. El sindicalista dijo a El País que la empresa obvió un acuerdo firmado en el Ministerio de Trabajo por el cual se comprometía a darle prioridad a las tres personas despedidas antes de contratar a nuevo personal.
Luego se refirió al sindicalista despedido por "notoria mala conducta". "Si tiene (la empresa) pruebas, ¿por qué no las presentó?", preguntó Martínez. Hizo referencia así al despido de un obrero el 14 de octubre de 2006. Se le acusa de haber fumado en un área libre de humo y por un incidente con un supervisor en una estación de servicio. La UOC entiende que por haber sido un incidente fuera de la empresa, no debió tomarse como argumento para el despido del trabajador.
Constantino Troupkos, propietario de Naussa, se preguntó por qué la UOC no utilizó el fuero sindical para llevar adelante una defensa por el sindicalista despedido. Munido de documentos sobre el caso, el empresario mostró las faltas que cometió el empleado, y aclaró que durante el incidente en la estación de servicio, el supervisor estaba trabajando en un automóvil de Naussa. Afirmó, además, que el empleado pidió el despido pero que luego no le convenció la liquidación que le correspondía y que entre otras faltas salpicó con cal el automóvil de un supervisor.
Con respecto a los tres empleados en lista de espera, Troupkos admitió que no cumplió el acuerdo por dos motivos. Uno por haber identificado a dos de ellos como autores de las pintadas contra la planta. "No podemos incorporar gente que actúa contra la fuente de trabajo", señaló. Y el otro por la "rutina" de bloqueos contra la empresa a instancias de la UOC. Exhibió volantes del gremio en los que se convoca a no facilitar mercaderías a la curtiembre bajo la amenaza de tomar medidas contra los que lo hagan.
"Es casi imposible traba- jar bloqueados", dijo Troupkos, quien apoyó cada una de sus palabras con papeles, fotos o recortes de los diarios.
Martínez, por su parte, ne-gó que el sindicato busque ser "dueño" de la curtiembre al bloquear la llegada o salida de mercaderías. Consideró que las decisiones de Troupkos son "manotones de ahogados" de alguien "que no piensa bien".
La UOC está dispuesta a volver a ocupar Naussa si no se reintegra a los tres trabajadores que están en lista de espera y al dirigente sindical echado. "Las movilizaciones se van a profundizar", dijo Martínez, y agregó que la ocupación de Naussa está en la agenda del sindicato.
Las dos partes afirman haber transitado por el diálogo. Desde el inicio del conflicto, hubo varios ámbitos de negociación en el Ministerio de Trabajo que no prosperaron. Tripartita y bipartita en la misma curtiembre, resultaron estériles.
El empresario Troupkos se quejó ayer de que la situación de conflicto es "permanente", pero solamente con una docena de afiliados a la UOC. Los restantes 70 empleados hicieron un gremio independiente "sin problemas", dijo Troupkos a El País.
Los incidentes del 14 de febrero de 2006
Hace un año la planta de Naussa en Las Piedras se convirtió en un campo de batalla entre los trabajadores que responden a la Unión de Obreros Curtidores y personal de confianza de la empresa. Naussa había sido ocupada, pero su propietario, Constantino Troupkos, recuperó por la fuerza las instalaciones desplazando a los sindicalistas.
Cuatro personas resultados internadas y una docena heridas. Intervino la Policía y los protagonistas fueron derivados al Juzgado de Las Piedras. Según el gobierno, se trató de un "desalojo privado irregular". Al otro día del desalojo, los sindicalistas volvieron a ocupar la planta. Hoy la empresa está de vuelta en poder de su propietario.
Insultos y disculpas en la ruta
En 2006 afiliados a la Unión de Obreros Curtidores ocuparon la planta de Naussa, los dueños la recuperaron por la fuerza y luego la planta volvió a manos de los ocupantes. En ese proceso, dueños y empleados se tomaron a golpes y todos los involucrados en la reyerta terminaron en el Juzgado de Las Piedras. Ayer, en plena ruta, hubo cantos e insultos de grueso calibre dirigidos principalmen- te a Constantino Troup- kos, y al camarógrafo de un canal local que tomó imágenes desde el pa- tio de la empresa. Lo confundieron con un enviado de Troupkos. Luego el presidente de la UOC, Ramón Martínez, aclaró al camarógrafo la confusión y le solicitó las disculpas por los insultos recibidos.