REBAR
Estoy en condiciones de transmitirles una primicia que me llega a través de la Agencia Intuición, y que se confirmará en no mucho tiempo: en el futuro de la Dirección Técnica del "scratch" hay un nombre: Luis Claudio.
¿Quién es Luis Claudio? ¿Un ex crack del mejor fútbol del mundo... o un brillante egresado de la Escuela de Entrenadores... o un sesudo analista del balompié?... No, amigos: nada de eso. Luis Claudio es... ¡el hijo menor de Lula! Tiene 21 años, estudia Educación Física, y termina de ser contratado por el Sao Paulo como Auxiliar Técnico del equipo Sub 15.
No hay millonario ni sujeto acaudalado en el estado motor del Brasil, que no sea partidario de ese club. Me imagino lo que habrá sufrido Lula con el episodio (siendo, como es, un hombre de lágrimas de acero que se derriten al calor de un corazón infinitamente sensible, que le hace perdonar a cuanto corrupto nació y creció a su lado) al enterarse de que su hijo vinculaba al club de los paulistas ricos en lugar de acercarse al Corinthians -su favorito- considerado el cuadro del pueblo, el del pobrerío que sobrevive esperando que el ídolo reelecto cumpla, algún día, lo que prometió durante años.
Bajo las piedras de diferentes rumores, la prensa se abocó a buscar al cangrejo... y, aparentemente, lo encontró en el intento del presidente del club contratante -Juvenal Juvencio, nombre ideal para comandar la Juventus- que interesado en lograr que el famoso estadio de su entidad (el Morumbí) integre la cartelera de escenarios para el Mundial de Fútbol a realizarse en 2014 en Brasil, decidió congraciarse con el primer mandatario de nuestro Gran Hermano en el Mercosur (hipocresía se escribe con "h") quebrando una tradición hasta ahora inconmovible en el Sao Paulo. Como cacique que es, Juvenal adoptó una medida insólita, que pretendió explicar en estos términos: "No participó de la selección de pasantes, pero como quien quería serlo es el hijo del presidente, yo autoricé la excepción".
Bien "Juve", bien... Así se vive la vida, cuando merece ser aprovechada. Transparencia en la acción, como lo pide Lula... al empezar a ver turbio después de unas copas.
Luis Claudio llegó al Sao Paulo llevado por su padrino, el abogado Roberto Teixeira, gran amigo de Lula desde los tiempos en que, para éste, el "overol" era el traje de gala: en una casa de don Roberto, el obrero residió, con toda su familia coreando el samba "Graterola", durante diez años. Teixeira niega que la presencia de Luis Claudio en el Sao Paulo vaya a influir en una decisión del papá para satisfacer la aspiración del mandamás de ese club.