Silencio, miradas perdidas y curiosas, ojos llenos de lágrimas, ceños fruncidos y decenas de abrazos marcaron el ritmo de la marcha en reclamo de justicia por el asesinato de Natalia Martínez Bengoa, que ayer convocó a centenares personas.
Al frente iban sus padres, Hebert y Magdalena, su hermana Claudia y los familiares más cercanos. Detrás, los amigos, conocidos, amigos de los amigos, compañeros del liceo 28, y muchas personas que no conocían a Natalia pero querían estar allí.
La marcha cumplió con su cometido de reclamar justicia, pero también se convirtió en el ámbito propicio para extender el pésame a los Martínez. Era evidente que muchos de los presentes querían saludar a los miembros de la familia.
Los amigos y allegados se manifestaron indignados con un mensaje de correo electrónico que circuló en la tarde de ayer que vinculaba la muerte de Natalia a un ex novio supuestamente narcotraficante y a un ajuste de cuentas. "Es un bolazo", "Es lo peor", "Es mentira", repetían.
Fuentes del Ministerio del Interior desmintieron esa versión y aseguraron que esa línea de investigación fue descartada en un primer momento por la Policía. El padre de Natalia, Hebert Martínez no realizó ninguna denuncia a la Policía que perjudicara a traficantes, aseguró una alta fuente.
El padre, ante la consulta del periodista de Canal 12 sobre si Natalia consumía drogas afirmó: "Absolutamente no. Puedo cortarme el dedo y firmarlo con sangre". Para el progenitor el tema drogas "no tiene nada que ver" con el crimen.
Magdalena, su madre, se manifestó muy agradecida en todo momento: "No tengo más que palabras de agradecimiento para las autoridades del Ministerio del Interior, para la Policía, por todo el apoyo moral que nos han dado y que lo vuelquen ahora para conseguir al culpable que le troncó la vida a Naty; toda una vida por delante, con proyectos, con ilusiones. Naty era un ángel y sigue siendo un ángel", dijo.
"Queremos justicia para Naa", decían las remeras que vestían sus amigos. "Naa es como le gustaba que le dijéramos", explicó una amiga. Al llegar a la sede del Ministerio del Interior se improvisó una ronda. En el centro colocaron las pancartas y las fotos de Natalia. Y se produjo un silencio desgarrador. La madre de Natalia, que hasta entonces luchaba por contener las lágrimas, se quebró. A su lado Hebert, su marido, escondía las lágrimas manteniendo la cabeza gacha. Claudia, también se rendía ante el dolor y rompía en llanto.
El silencio lo quebró su amigo Santiago Delbono (ver foto), quien leyó una carta de despedida que indujo al llanto a la mayoría de los presentes: "Si quería llorar, estaba tu hombro. Te extraño. Seguís con nosotros", dijo.
"Queremos justicia", gritaban al unísono con lo que les quedaba de voz. Un acalorado, doloroso y rabioso aplauso culminó con la movilización.
Sobre el final, la familia fue invitada a conversar autoridades del Ministerio. "Fue una reunión muy cálida", dijo su director general, Jorge Juroff. "Tratamos de explicarles que hay cosas que podemos informarles y otras que no", dijo, y añadió que los familiares "agradecieron" la labor del Ministerio. Los padres y la hermana de Natalia, dijeron que mantendrían en reserva el contenido del encuentro.
Rumor: el Ministerio desmiente que haya relación entre el padre y el narcotráfico
Voces en la marcha
Su amigo: "Natalia tiene un homenaje bien merecido"
Tenemos que juntar fuerzas, estar más unidos que nunca, porque así lo quiere ella y así va a estar orgullosa de ver todo esto, que es la manifestación de amor de todos sus amigos. Se lo tiene bien merecido este homenaje. Ella no puede esperar otra cosa de nosotros. Tenemos que estar unidos, no bajar los brazos nunca, que esto se va a resolver, van a aparecer los responsables y ella va a poder descansar en paz".(Santiago)
Su maestra: "Queremos que aparezca el culpable"
Conocía al papá de Natalia por medio de mi esposo. Y por eso decidí venir a la marcha. Ya había estado en la anterior. Como mamá siento un dolor impresionante, no me gustaría estar en el lugar de ella. Me parece espantoso todo lo que se manejó, todo lo que la hicieron sufrir esas personas que decía `yo sé esto y lo otro`. Es como si estuviesen jugando con ellos. Le podría haber pasado a cualquiera". (Gladys).
Solidaria: "Como mamá tengo un dolor enorme"
Queremos realmente que aparezcan el o los culpables de esta situación, para que esto no vuelva a suceder nunca más y que el Uruguay vuelva a ser el de antes. Yo tengo una relación con la familia desde hace muchos años. Además Natalia y Claudia fueron alumnas mías. En este momento siento una impotencia muy grande, de haber pasado 500 veces por donde estaba Natalia y no haberla encontrado, de saber que tenía tanto para dar, tanto para hacer". (Liliana).