Uruguayos están "alejados" de la fe y se abstienen de participar

Iglesia Católica. Obispos presentarán ante sus pares de Latinoamérica y el Caribe la situación actual de la religiosidad en el país Reclaman beneficios estatales para los colegios privados

ELENA RISSO

Los uruguayos están "alejados" de la fe, porque a más del 40% "no le interesa" y eso se constata en que sólo el 4,7% de los bautizados participan de la Iglesia Católica.

Además, la proliferación de nuevas religiones ha llevado a que ante las dificultades económicas, muchos se volcaran a otras formas de fe, lo que determina que es necesario que la Iglesia Católica logre adecuarse a la "nueva realidad".

Esas son algunas de las referencias que una delegación de la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) presentará en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se realizará entre el 13 y el 31 de mayo en Aparecida (Brasil). En la inauguración está prevista la presencia del papa Benedicto XVI.

La representación uruguaya estará a cargo del presidente de la CEU, el obispo de Mercedes, Carlos Colazzi, y el obispo de Minas, Francisco Barbosa.

El obispo Barbosa relató a El País algunos de los principales lineamientos que tendrá el documento presentado por la CEU a sus pares de Latinoamérica y el Caribe, luego de varios meses de recibir aportes de distintas diócesis y de grupos religiosos para ese fin.

El documento de la CEU fue elaborado a partir de "fichas", que fueron discutidas por grupos religiosos.

nueva realidad. Según explicó Barbosa, los obispos uruguayos están "preocupados" porque estiman que sus compatriotas están "alejados" de la fe y de la Iglesia Católica.

"Vivimos en un país que es el país de los alejados. Más del 40% (de la población) no se interesa por la fe", explicó.

Para el obispo de Minas, hay una "urgencia de formación y de evangelización" para "convertir al bautizado".

"Pocos cristianos viven la fe de la Iglesia. Sólo se refleja la participación del 4,7% de los bautizados. La mayoría de la población es cristiana pero no va a la Iglesia", agregó.

"Eso nos genera la preocupación de lograr una apertura a la nueva realidad. Desde 1992 (fecha en que se realizó la última conferencia episcopal de Latinoamérica y el Caribe), ¿cuánto aconteció?", se preguntó el obispo.

"Hay que descubrir que el pueblo vive una nueva situación. Hay que volver a ver, a juzgar y a actuar, para ver qué respuesta se necesita", indicó Barbosa.

Para el obispo de Minas, la situación actual constituye un "desafío pastoral". "La Iglesia se debe abrir a las nuevas situaciones, pero respetando lo normativo de la realidad sacramental", indicó.

Por ejemplo, relató que entre los aportes que se realizaron a la CEU por parte de los distintos grupos religiosos, se manejó la necesidad de buscar alternativas a disposiciones estrictas de la Iglesia Católica que impiden que personas divorciadas participen de la comunión.

En ese sentido, Barbosa indicó que entre los uruguayos se planteó la posibilidad de abrir la misa a esas personas, "no para comulgar, pero sí para que puedan participar".

otras puertas. El obispo Barbosa, por otra parte, mencionó el "pluralismo de ofertas religiosas" como uno de los efectos que pueden haber llevado a que entre los uruguayos disminuya la participación en la Iglesia Católica.

"Se vive un pluralismo de ofertas religiosas. Cuando en el pueblo no hay formación y se siente acuciado por las necesidades, se buscan distintas puertas. Y ahí surgen los nuevo movimientos religiosos", explicó Barbosa.

Según el obispo de Minas, al "debilitarse" las comunidades eclesiales de base, se ha promovido un "distanciamiento" de fieles de la Iglesia Católica, que muchas veces optan por otras alternativas de fe.

"Hay que convertir al bautizado en alguien cada vez más bautizado. Para eso hay urgencia de catequesis", acotó el obispo de la Diócesis de Mina.

Tanto Barbosa como el obispo de la Diócesis de Melo, Luis del Castillo, advirtieron la escasez de sacerdotes para participar de esas acciones (ver nota aparte).

muy seria. En otro orden, el obispo Barbosa indicó que una de las grandes preocupaciones de la CEU es la constatación de un "desamparo" de la enseñanza católica.

"Ese asunto nos genera una preocupación muy seria", dijo el obispo de Minas.

Es por eso que la delegación uruguaya resolvió incluir el asunto en el documento que se presentará ante sus pares de la región en Brasil en mayo.

"Los colegios (católicos) están en una crisis económica insostenible", advirtió.

Según Barbosa, no se tiene en cuenta que quienes no pueden pagar colegios católicos están imposibilitados de formar a sus hijos en la fe, porque eso no se contempla en la educación pública.

"Se dice que en el país hay libertad de enseñanza, pero los padres no tienen libertar porque no puede financiar", acotó el obispo de Minas.

"Eso es ignorar o no querer ver la realidad", acotó.

Barbosa señaló que los colegios católicos contemplan especialmente situación de personas carenciadas. Por eso, reclamó que se colabore con ellos para otorgar becas.

Hay inquietud porque la familia "está cambiando" en la región

Las "respuestas" de las comunidades uruguayas ante los anuncios de cambios legales vinculados a temas de la vida fue "muy coherente" con la visión de la Iglesia Católica en ese sentido, dijo el obispo de Minas, Francisco Barbosa. "Hay una gran preocupación por la familia que está cambiando en América Latina y el país", agregó.

Barbosa fue consultado sobre cuál será la posición que llevará Uruguay a la V Conferencia de obispos de América Latina, en relación a iniciativas que cuentan de antemano con la oposición de la Iglesia Católica, como por ejemplo el aborto o el testamento vital, que habilita la suspensión de tratamientos médicos ante casos irreparables.

El obispo indicó que se advierte una "preocupación" en ese sentido.

En las "fichas" que se distribuyeron con los aportes, se menciona que América Latina y el Caribe son "desafiados con fuerza por los cambios religiosos, éticos y, en general, culturales". Dichos cambios, agrega el documento, tienen un impacto "particularmente fuerte" en la familia y en la mujer.

"Ante este gigantesco cambio, los cristianos remaremos mar adentro", añade.

Los cambios legales en esos temas y los planes de educación sexual en distintos países generan inquietud en iglesias de la región. Por ejemplo, el diario argentino Clarín informó que la Conferencia Episcopal de ese país lanzó un manual de educación sexual para las escuelas, donde se promueve el uso de métodos anticonceptivos naturales desde los 14 años y se defiende el matrimonio.

La I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe se realizó en 1955 en Rio de Janeiro. La II tuvo lugar 13 años después en Medellín y fue inaugurada por el papa Pablo VI. En 1979 se realizó la III en Puebla de los Angeles y la inauguró el papa Juan Pablo II. La IV tuvo lugar en 1992 en Santo Domingo.

Entre el 13 y el 31 de mayo se realizará la V, en el Santuario de Aparecida de Brasil. Está previsto que a la inauguración asista el papa Benedicto XVI.

Los representantes uruguayos ante la V Conferencia serán el presidente de la Conferencia Episcopal (CEU), el obispo de Mercedes, Carlos Colazzi, y el obispo de Minas, Francisco Barbosa.

En octubre del año pasado, el entonces presidente de la CEU, el actual obispo de la Diócesis de Salto, Pablo Galimberti, viajó a Chile a la preparación del V Conferencia Episcopal.

Entre abril y agosto del año pasado, la CEU distribuyó las "fichas" (documentos comunes a todos los países con particularidades de cada uno) en las 10 diócesis de Uruguay para hacerlas llegar a parroquias, consejos parroquiales y grupos de reflexión, explicó el obispo Barbosa.

"Han sido miles los que participaron", agregó el obispo de Minas a El País.

Esos aportes son sintetizados por la CEU, para presentar el documento uruguayo.

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