WASHINGTON AGENCIAS
El telescopio espacial Spitzer de la NASA captó un momento único en los sucesos del espacio: la colisión de cometas en torno a una estrella muerta, a unos 700 años luz de la Tierra.
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) que informó del suceso indicó que la estrella se encuentra en el centro de la nebulosa de "Hélix" y la nube de gas que la rodea le da la apariencia de un ojo gigantesco, que algunos creen, es el "ojo de Dios".
El estudio sobre el suceso, elaborado por un equipo del citado laboratorio, se publicará en marzo en la revista científica "Astrophysical Journal Letters".
Kate Su, astrónoma de la Universidad de Arizona y autora del informe, dijo que los científicos se sorprendieron de ver tanto polvo alrededor de la estrella. "Debe provenir de cometas que han sobrevivido a la muerte de su sol", fue lo que pensaron, según la experta.
La nebulosa de "Hélix" (hélice, en español), situada en la constelación de Acuario, se formó al morir una estrella similar a nuestro Sol que se desprendió de sus capas exteriores.
La radiación proveniente de la estrella muerta, también llamada "enana blanca", calienta el material expulsado, causando una fosforescencia captada por el telescopio infrarrojo del observatorio "Spitzer".
Según los científicos, el polvo de la nebulosa es causado por la colisión de cometas en los límites externos del sistema como consecuencia de la alteración de sus órbitas producida por la muerte de la estrella.
Antes del choque de los cometas, las imágenes de la nebulosa captadas por el telescopio Hubble mostraban una fina telaraña de filamentos, similares a los rayos de una bicicleta, que se hundían en un anillo de gas, coloreado de rojo y azul.
Aparentemente, los "filamentos" correspondían a varios cometas sumergidos en el interior de la nebulosa, en dirección de la estrella central que se extinguió.
La nebulosa Helix es la más grande y cercana de las nebulosas planetarias, situada en la Constelación de Acuario, y ocupa la mitad del diámetro angular de la luna.
No sólo es captada por la lente de un telescopio, sino que es posible observarla con prismáticos, en un cielo oscuro. El telescopio espacial Hubble también captó imágenes de la nebulosa, en varias ocasiones.
El telescopio que captó el instante
El telescopio Spitzer, que captó la colisión de los cometas, es una misión de la NASA operada y administrada por el Laboratorio de Propulsión a Reacción (Jet Propulsion Laboratory). Se trata del último elemento del Programa de Grandes Observatorios de la NASA, y una pieza clave desde el punto de vista científico y técnico del nuevo Programa dedicado a la Búsqueda Astronómica de los Orígenes. El aparato mide 0.85 metros y consta de tres instrumentos científicos conservados en frío, capaces de tomar imágenes y espectros de 3 a 180 micras. El instrumento posee gran sensibilidad, un conjunto de detectores de gran formato y alta efectividad observacional. Fue lanzado en agosto de 2003 y sus gastos operativos ascienden a 720 millones de dólares. Las estimaciones sugieren una vida útil de unos cinco años.