Enseñar al niño a que se duerma solo es lo mismo que enseñarle a comer, a ducharse o a cambiarse solo. También el sueño es un hábito muy necesario que entra en la vida del niño y que, como todo lo demás, debe ser bien orientado desde el principio. Un niño que no duerme bien, es decir, que no concilia el sueño en su camita, da el mismo trabajo que otro que no quiere sentarse a la mesa o que monta un escándalo para irse a la ducha.
Muchos padres cometen el error, por variados motivos no siempre justificados, de llevar al bebé a su cama. Según algunos expertos en sueño infantil, el bebé ya debe ser puesto en su cuna desde su primer día en casa, para evitar que se acostumbre a dormir con los papás. En determinadas circunstancias, muy puntuales, cuando el bebé está enfermo y los padres se sienten más tranquilos por tenerlo más cerca o porque en el medio de la noche el bebé se despierta asustado, se puede tolerar que el niño se duerma en la cama de sus padres, pero mucho cuidado para que eso no se convierta en un hábito. Los niños son muy listos y pueden aprovecharse de la situación, y cambiar la realidad puede costar muchísimo.
Para que el niño no se acostumbre a dormir en la cama de sus padres es necesario llevarlo de vuelta a su cama cuantas veces sea necesario, sin hablar ni discutir. Los niños se comportan mejor cuando identifican un modelo en el que pueden confiar. Enseñarles a dormir siempre a la misma hora, en su camita, con o sin osito o mantita, les ayuda a entender lo que se espera de ellos.
La rutina es lo mejor en estos casos. Evitará situaciones de ansiedad y de innecesarias negociaciones. Una buena rutina a la hora de dormir puede durar de 15 a 30 minutos. Entre el baño, los mimos, la limpieza de los dientes, los cuentos o música y las oraciones, el niño seguramente conciliará el sueño más tranquilamente. Intenta mantener la rutina en los mismos horarios todos los días. Así se estará educando el sueño del niño.
También conviene que el bebé o el niño pequeño se duerma siempre en el mismo lugar. El cambio de lugar o de cama puede dificultar el desarrollo de su modelo de dormir.En el caso de padres separados, como no se puede compartir el mismo lugar, es recomendable que se esfuercen para mantener la misma rutina en cuanto a los horarios y costumbres, así como utilizar sábanas, mantas y objetos que sean similares. Para los niños es una maravilla dormir con sus papás. Pero si ese hábito se convierte en una rutina, puede haber consecuencias no muy agradables. (GUIAINFANTIL.COM)
¿Cuándo debe comenzar a dormir solo?
Lo ideal es que entre los tres y los seis meses el niño ya esté durmiendo solo o con sus hermanos. Para los niños eso significa dar un paso a la autonomía. Entre los 12 y 18 meses el niño ya consigue salir de la cuna, luego la ansiedad de separación va decreciendo a los tres años de edad.
¿Por qué es malo dormir con los padres?
Cuando el hijo es todavía un bebé se pueden hacer algunas concesiones, pero a partir de los tres años de edad, dormir con los padres puede hacer que el niño no desarrolle su individualidad ni la seguridad en sí mismo. Se puede convertir en un niño dependiente e inseguro.
¿Cómo actuar si el niño siente miedo?
Hay que tener mucha paciencia, pero también mucha firmeza y persistencia. Todo es una cuestión de tiempo. Cuando el niño siente miedo es preferible que el padre se quede un rato en su cama para tranquilizarlo que llevarlo a la cama de los padres.