Niños asesinos

Hace pocos días, un chico de 12 años hirió gravemente con un disparo de revólver, a un policía que no estaba de servicio pero que trató de evitar que el menor, junto con otro sujeto armado de una escopeta, rapiñara a un obrero del transporte. Más recientemente, el martes 23 del corriente, dos asaltantes menores de edad balearon al guarda de un ómnibus.

Hechos gravísimos, pero que no representan novedad. Si se echa un vistazo al pasado reciente, se van a encontrar numerosos casos análogos. Así por ejemplo, viene a la memoria el incidente de febrero de 2005, cuando el guarda José Luis Pedreira fue muerto a pleno Sol por otro menor.

Una realidad tan notoria, que hasta fue motivo de la letra de una murga donde un personaje dice: "Mirá… Vos matás a alguien, antes de cumplir los 18 años y no vas preso."

El INAU (Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay), estuvo al borde de censurar dicho cuplé, pero luego la medida propuesta fue descartada. En realidad, la letra de la murga es chocante pero simplemente refleja lo que vivimos hoy. Refleja la espantosa cotidianeidad de la violencia desatada por jóvenes. En algunos casos son sujetos que en breve cumplirán 18 años pero que como no han llegado a esa edad clave, van a ir a dar al INAU, donde probablemente sirvan de instructores del mal para los más jovencitos. En otros casos, son verdaderos niños. Pero, aunque duela decirlo, son niños-monstruos que también irán al INAU.

Hemos centrado este comentario en los menores que atacan a obreros del transporte, solamente porque se trata de hechos del momento, que golpean, que enfurecen. Pero los menores delincuentes conforman un problema más amplio, que se filtra dentro de toda la sociedad uruguaya.

Un problema que se conecta con el consumo de drogas y más concretamente de la fatídica pasta base de cocaína, con la ingestión de alcohol, con la instigación a delinquir dentro de grupos liderados por mayores cuya mentalidad está dada por la mencionada letra murguera.

Se dice que la juventud es el futuro. Esta juventud no puede ser el futuro del país. Se necesita una reacción rápida frente a semejante drama.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar