FERNANDO MANFREDI
- ¿Cómo surge la idea de alejarse de la orquesta?
- Es una decisión que tengo pensada desde hace mucho tiempo. Por lo general los directores permanecen por un tiempo acotado al frente de una orquesta. Es todo un récord permanecer por más de 20 años al frente de una orquesta sin haber tenido crisis significativas y habiendo podido realizar todas las cosas que habíamos proyectado. Por otra parte me encuentro a los 66 años en la edad como para jubilarme como "funcionario" de la Intendencia y poder así cumplir con algunas asignaturas pendientes.
- ¿Se trata entonces de una desvinculación definitiva?
- Esencialmente significa que dejan de ser de mi responsabilidad las tareas más de orden administrativo, bastante engorrosas por cierto y en lo artístico la responsabilidad de asumir la dirección durante gran parte de la temporada. Recientemente, la administración ha decidido nombrarme Director Emérito, lo que significa en los hechos el que conduzca los conciertos de apertura y cierre, además de acompañar a la Filarmónica en las giras que se realizarán fuera del país.
- ¿Intervendrá también en la temporada de ópera?
- Existe la intención de que dirija uno de los dos títulos (Rigoletto o Carmen) lo que está en curso de ser determinado.
- ¿Qué sucederá con la dirección de la orquesta de ahora en más?
- Precisamente uno de los motivos de este alejamiento es posibilitar el ascenso al podio de mucha gente joven que inclusive he tenido la oportunidad de formar en la disciplina en mis cátedras como docente: en la Escuela Universitaria de Música y en la Escuela Municipal de Música. Son nuevas figuras que están esperando para demostrar su talento. En especial en la próxima serie de conciertos de verano de la Filarmónica los iremos presentando. Es probable que yo dirija una o dos obras al comienzo y luego ellos se alternarían en la responsabilidad de la conducción.
- Ud. habló de "asignaturas pendientes"...
- Es cierto. Creo que me debo a mí mismo la posibilidad de poder dedicarme con mayor amplitud y tiempo al aspecto creativo. En el pasado he compuesto algunas obras. Por ejemplo, tengo una sinfonía y piezas camerísticas, además de adaptaciones y arreglos. Pero lo que quiero es darme el tiempo suficiente como para plasmar en la partitura muchas ideas que tengo en la cabeza y que la actividad regular me lo impide.
Una de los proyectos que más me seduce es completar una ópera que sería escrita en italiano y en la que vuelco mi experiencia en el género.
- ¿Seguirá dirigiendo en el exterior?
- Tal vez más que hasta ahora. Tengo para el presente año muchos compromisos tanto en América como en Europa. Por fortuna los buenos desempeños como director han multiplicado las invitaciones, de modo que tendré muy pocas oportunidades de ocio.
- ¿Qué puede decir del equipo que lo ha secundado durante todos estos años?
- Es un equipo muy profesional. Como dije anteriormente, pienso que uno de los grandes méritos de esta gestión ha sido trabajar sin que existiesen crisis de destaque. Por el contrario, cuento con un equipo de trabajo eficiente y talentoso que ha facilitado mi labor y me ha permitido cumplir con los objetivos trazados.
- ¿Considera que la Filarmónica de Montevideo tiene su "sello"?
- Cuando señalaba que es todo un récord el estar al frente de una orquesta por más de 20 años no dejaba de recordar algunos ejemplos paradigmáticos como lo son Herbert von Karajan y la Filarmónica de Berlín o Zubin Mehta con la Filarmónica de Israel. Esas orquestas se han incluso "identificado" con esa importantes batutas. De allí se desprende que en cierta forma lógica haya impreso mi personalidad, mis criterios estéticos y mi forma de trabajo a la orquesta de la ciudad.
- ¿Cuál entonces ha sido para Ud. el logro más significativo de su gestión?
- Creo que tal vez el más importante sea que se pudo conseguir que la orquesta "tocara bien". Porque por encima de situaciones puntuales, el hecho de que se lograra esto que parece tan simple no se daba con las orquestas uruguayas. Creo con justicia, que logramos esto y eso no sólo ha sucedido con la Filarmónica, también acontece con la Ossodre, algo que los directores que vienen del exterior lo notan de inmediato.
- Conociéndolo, un observador objetivo por lógica pensaría que todos sus sueños se han hecho realidad pero ¿le queda algún sueño por concretar?
- Claro que sí y tiene que ver con mi tarea como compositor. Me gustaría que mis obras fueran ejecutadas por orquestas extranjeras. Me sentiría muy satisfecho si algún día ello sucede porque, vea Ud., es muy importante para un artista el poder dejar plasmado en un papel su trabajo creativo. Siento como que si ello no sucede nada queda del pasaje por la tierra de esa persona.
- También la Filarmónica durante este período ha grabado varios discos. ¿Seguirá vinculado a esa tarea?
- Sí, hay varios proyectos que se concretarán en ese aspecto. La última producción fue de Orquestango con obras de Pahlen, Jaurena y Piazzolla.
- Fue un trabajo de gran calidad y un irreprochable alto nivel profesional...
- A eso aspirábamos y se logró algo también a lo que no se estaba acostumbrado en este medio. Se demostró que podía realizarse un buen producto de acuerdo con los mejores estándares a nivel mundial. Es probable que Orquestango se edite también en el exterior. Por lo menos ya hay un marcado interés en la República Argentina por esta producción.
- ¿Cuál es su referente en materia de dirección orquestal?
- Puesto a elegir, mi mayor referente es Leonard Bernstein. Tanto por su labor como director como por su actividad en el campo creativo. También, pero más atrás en el tiempo, Mahler es un gran referente en estos dos aspectos.
- ¿Qué le deja esta etapa en lo humano?
- No puedo pedir más, me he sentido respetado y querido. El grupo de personas vinculadas a la Filarmónica se desempeña con vocación y entrega y ha permitido que la orquesta ofreciera temporadas atractivas, con figuras destacadas y un presupuesto saneado y manejable. La Intendencia también ha sido para mí un aliada. En esta última etapa he contado con el apoyo de un gran amigo en la persona del Dr. Ricardo Erlich.
Hitos de una vida bajo el signo de la música
Nacido en Montevideo,Federico García Vigil, muy tempranamente comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio Guillermo Kolischer. También estudió armonía, composición y orquestación con los maestros Fabio Landa, Jiri Bortlichek y Charles Schwartz. Posteriormente, obtuvo una beca para estudiar en Buenos Aires con el Simón Blech, en tanto que la Embajada de Francia en Uruguay lo invitó a proseguir estudios en el conservatorio de Estrasburgo con Jean-Sebastian Bereau y en la Universidad de París con Pierre Stoll. Ya en Europa fue invitado por los gobiernos Alemán y Británico para continuar su formación como Director de Orquesta .
Ha dirigido casi la totalidad de las orquestas sinfónicas de Latinoamérica, en Estados Unidos, Europa y Japón
Fue Director titular de la Orquesta Sinfónica Municipal de 1985 a 1990 y de la Sinfónica de Bogotá de 1991 a 1994, siendo además Agregado Cultural de la Embajada de Uruguay en Colombia. Fue distinguido para dirigir la Orquesta Sinfónica de San Pablo en el Encuentro Sinfónico Internacional "Mercosur Cultural" en 1996. Como Director de Ópera, actuó en España, Colombia, Venezuela, Argentina y por supuesto Uruguay.
Con la Filarmónica ha realizado diversas giras internacionales, llegando a presentarse en el Auditorio de la Biblioteca de Alejandría y la Ópera House de El Cairo.
Desde 1993 es el Director Titular de la Filarmónica de Montevideo y se desempeña como Catedrático de Dirección Orquestal en la Escuela Municipal de Música y en la Universidad de la República.
Por su aporte a la cultura ha sido reconocido internacionalmente con diversas distinciones tanto a nivel americano como europeo y tanto en la esfera pública como en el ámbito de lo privado.
Ha sido la figura emblemática de la Filarmónica y un referente musical en el medio por más de una década. En poco tiempo Federico García Vigil dejará su puesto al frente de la Filarmónica de Montevideo. Desde su descanso esteño trazó un primer balance de su tarea y contó a El País de sus sueños y sus apetencias. En lo que va de ayer al hoy exitoso, mucha música se ha ejecutado.
No ha sido por cierto un camino fácil el que ha debido recorrer para encontrarse en el sitial que hoy ocupa. Como en toda vida los valles y las crestas marcan como mojones el derrotero de un artista. Pero en todo caso si hay algo que identifica a Federico es su entusiasmo y su inquietud en la búsqueda constante de elementos que acerquen al público masivo a las salas de concierto. Programas especialmente preparados, Galas de Tango, Noches en Viena han llenado salas y espacios no convencionales.
Hoy, al alejarse de la dirección estable de la Filarmónica de Montevideo encara una nueva etapa y como en otras oportunidades lo hace sabiendo lo que quiere. Es que, como en tantas otras disciplinas, las obras hablan por los hombres y en ese sentido lo que Federico García Vigil realizó en todos estos años está a la vista y habla con una prístina elocuencia.