Críticas comunes a tres sectores

Empresarios, gremiales del agro y medios de prensa

El sector empresarial, las gremiales agropecuarias y los medios de comunicación tienen algo en común en las dos orillas del Río de la Plata. Los tres sectores han tenido, con matices, relaciones conflictivas con los gobiernos de Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner.

En Uruguay las cámaras empresariales ven con buenos ojos, en general, la conducción económica del ministro Danilo Astori, pero objetan decisiones vinculadas a normas laborales que en su opinión han beneficiado a los trabajadores y van en contra de las empresas.

En el caso argentino, los enfrentamientos han sido más marcados, entre otras cosas por el estilo de Kirchner, que viene intentando imponer al frente de las cámaras una persona de su confianza, así como fijar una política de precios.

En lo que tiene que ver con el agro uruguayo, la reforma tributaria del gobierno y la posición con el endeudamiento generaron críticas al oficialismo. Eso llevó a que el 27 de junio el presidente Vázquez arremetiera contra el entonces titular de la Asociación Rural (ARU), Fernando Mattos, al que acusó de ejercer "oposición". Meses después, Vázquez no asistió a la clausura de la Expo Prado, algo que Mattos consideró un "desaire".

Kirchner, por su parte, no escatimó críticas a los sectores agropecuarios y llegó a hacer un llamado para que no se comprara carne, buscando así una rebaja en el precio de los cortes. Distintas gremiales agropecuarias le realizaron paros.

En tanto, la forma en que los mandatarios se relacionan con los medios de comunicación fue cuestionada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

En Uruguay, la SIP constató que "la libertad de prensa sufrió un severo retroceso" ante "ataques recientes" contra la prensa por parte del presidente y algunos de sus colaboradores. Recordó que Vázquez dijo que nueve medios (los diarios El País, El Observador, el semanario Búsqueda, las radios Sarandí, El Espectador y Montecarlo, y los canales 4 y 10) ejercen oposición "sistemática" al gobierno.

En el caso argentino, el informe de la SIP fue aún más crítico porque se advirtió que Kirchner "no pudo adecuarse al funcionamiento de la prensa independiente" y que los medios enfrentan una "cultura política" que no logra "desterrar todo rasgo de autoritarismo".

Tanto Kirchner, como su esposa la senadora Cristina Fernández, y sus colaboradores no se cansan de criticar a los medios, a quienes califican de "oposición". Varios periodistas argentinos han denunciado ser víctimas de amenazas y espionaje.

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