Los Oscar: vuelta al musical

"Soñadoras". Broadway continúa siendo una fuente de historias para la pantalla grande

GUILLERMO ZAPIOLA

Ya se ha dicho que las ocho candidaturas al Oscar de Soñadoras no son solamente sorprendentes. También son "raras", y prueban que este año puede pasar cualquier cosa en la ceremonia de entrega de las estatuillas. Nadie sabe nada.

La primera rareza de Soñadoras consiste en que el film obtuvo el mayor número de candidaturas (ocho en total: Eddie Murphy como actor secundario, Jennifer Hudson como actriz secundaria, dirección artística, sonido, música, vestuario y dos canciones), pero quedó afuera de la lista de nominados a mejor film. Es una manera extraña de ser "favorita".

La pregunta que surge de inmediato es la de cuál o cuáles fueron la razón o las razones que indujeron a la Academia a fijarse en este film dirigido por Bill Condon, más acá o más allá de su posible calidad. La vocación multicultural de Hollywood tiene algo que ver en el asunto, en una temporada que le prestó bastante atención a los latinos (desde la Penélope Cruz de Volver al Alejandro González Inárritu y colaboradores de Babel, o a El laberinto del fauno de Guillermo del Toro) y que no podía hacer menos por los "afroamericanos": Will Smith y Forest Whitaker están en la lista de candidatos a mejor actor, y Soñadoras es candidata a casi todo. La corrección política juega su parte en el asunto, sin duda.

PREMIOS. Hay razones suficientes, sin embargo, para pensar que la película tiene el suficiente interés como para que los académicos la hayan tenido en cuenta. Ya tuvo cinco nominaciones a los Globos de Oro y ganó tres, proviene de un musical de Broadway a su vez inspirado, más o menos libremente, en la historia del grupo The Supremes. La anécdota se centra en las vidas de un puñado de cantantes negras que quieren triunfar en la música soul y pop de los años 60, en el competitivo ambiente del "show business" estadounidense.

La crítica ha aplaudido lo que alguien ha descrito como "las notables escenas musicales, la dirección de arte y la extraordinaria puesta en escena" de una producción en la también se luce Jamie Foxx, quien ganó el Oscar en 2005 por interpretar a Ray Charles en Ray. Por otra parte, no hay que perder de vista que Bill Condon, director también de, entre otras, Dioses y monstruos y Kinsey, fue guionista de Chicago. El hombre tiene entrenamiento en el género musical.

Lo que puede resultar llamativo, si se quiere, es que Hollywood no le prestó demasiada atención al género en su época de mayor esplendor: es cierto que premió abundantemente a Sinfonía de París, que es sin duda una de sus culminaciones, pero no le hizo demasiado caso a obras maestras como Cantando en la lluvia, Brindis al amor o Siempre hay un día feliz. Pero recién empezó a fijarse en el musical cuando estaba en decadencia, cuando las transcripciones de Broadway a veces eran buenas (West Side Story) o hasta excelentes (My Fair Lady) pero otras veces no tanto (¡La novicia rebelde!). Hay toda una generación que odia los musicales simplemente porque le han hecho creer que Mary Poppins es un gran ejemplo del género. Tranquilícense: no lo es.

GÉNEROS. Una reflexión lateral: los géneros, excepto el western, están menos muertos de lo que se cree. No solamente hay un musical entre los favoritos al Oscar. También figura un film de gangsters instalado en la mejor tradición de la empresa Warner Bros. (Los infiltrados de Martin Scorsese), un film bélico (Letters from Iwo Jima de Clint Eastwood), otro histórico y biográfico aunque, y eso es más infrecuente, de tema contemporáneo (The Queen de Stephen Frears). Quedan algo afuera del esquema Babel (de acuerdo, es una especie de drama) y Pequeña Miss Sunshine (que puede ser definida como una "comedia dramática de carreteras", o algo por el estilo). En los dos últimos casos, de todos modos, la clasificación se vuelve un poco más complicada, pero no del todo imposible. Hollywood sigue siendo Hollywood, aunque algunos rasgos cambien.

Afros que también han tocado el Oscar

Suele leerse muy a menudo que Sidney Poitier fue el primer actor negro que tuvo en Hollywood un papel protagónico, y el primero en ganar un Oscar. Ambas afirmaciones son parcialmente engañosas.

Es cierto que Poitier fue el primer negro que ganó un Oscar como actor protagónico (por Una voz en las sombras, 1963, director Ralph Nelson), y el primero cuyo nombre figuró a la cabeza en los créditos de una película.

Antes que él, sin embargo, Hattie MacDaniell había obtenido el primer Oscar para una "afroamericana" (eso sí, como actriz secundaria) por su encarnación de la esclava personal de Scarlett O`Hara (Vivien Leigh) en Lo que el viento se llevó (1939). Y el verdadero "primer protagónico negro" del cine norteamericano le corresponde realmente a Woody Strode por su labor en El capitán Búfalo (1960) de John Ford, aunque los afiches y los créditos se empeñaran en disimularlo.

El film era una mezcla de western con drama judicial en el que el que Strode, un sargento de caballería, era acusado de violar y asesinar a una mujer blanca. Un abogado militar honesto (Jeffrey Hunter) lo defendía. Los créditos ponían en primer y segundo lugar a la anodina pareja romántica (Hunter, Constance Towers) y en el tercero a la comediante Billie Burke. Strode figuraba apenas cuarto, pero nadie puede dudar acerca de quién era el verdadero protagonista. El título original del film tampoco lo ignoraba: llevaba su nombre (Sergeant Rutledge). Strode, por su parte, siempre supo que el viejo maestro, Ford, le había dado el mejor papel de su vida, y una de sus mejores líneas: "I`m a man" ("Soy un hombre").

Fueron ellos quienes le abrieron el paso a los Morgan Freeman, Denzel Washington, Jamie Foxx o Halle Berry que vinieron después.

Un repaso a musicales recientes

MOULIN ROUGE. La deslumbrante puesta en escena del poco prolífico director australiano Baz Luhrmann -apenas tres películas en nueve años-compitió por la estatuilla dorada hace cinco años en seis categorías, entre ellas la de Mejor Actriz (Nicole Kidman) y Mejor Película. A pesar de las numerosas oportunidades, el film solo obtuvo dos Oscar en rubros técnicos: Dirección de Arte y Vestuario, ambos totalmente merecidos. Kidman perdió frente a Halle Berry (Cambio de vida) y Luhrmann frente a Una mente brillante, dirigida por Ron Howard y protagonizada por Russell Crowe, la favorecida por la Academia en la categoría más importante.

CHICAGO. Un año después de la "derrota" del musical Moulin Rouge, otra película llena de melodías y ritmos sería la gran ganadora: Chicago. Dirigida por Rob Marshall, Chicago reunió a un elenco abundante en estrellas (Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones, Richard Gere) y los puso en un entorno casi en las antípodas del barroquismo visual del film de Luhrmann. Chicago se hizo de seis premios en esa oportunidad: Película, Sonido, Edición, Vestuario, Dirección de Arte y Actriz Secundaria (que fue para Zeta-Jones). Uno de los musicales más premiados luego de West Side Story (1961), que obtuvo diez estatuillas.

LOS PRODUCTORES. Las iirreverencias del guión de Mel Brooks y Thomas Meehan no fueron bien recibidas por los votantes de la Academia el año antepasado, que ignoraron por completo a este film, protagonizado por Nathan Lane, Matthew Broderick, Uma Thurman y Will Ferrell. No hubo ni una candidatura para Los productores, aunque el film compitió por cuatro Globos de Oro y un Grammy. Tampoco ahí la película tuvo éxito. Se ve que ni siquiera en chiste puede hacerse una película en la que los productores del título apuestan por llevar a Broadway un proyecto de musical que tiene un título que lo dice todo: "Primavera para Hitler".

Otra oportunidad para Santaolalla

El compositor y empresario ante una nueva candidatura El músico argentino Gustavo Santaolalla vuelve a competir por un Oscar con la banda sonora que compuso para Babel. De ganar, sería el segundo Oscar consecutivo, ya que Santaolalla fue el elegido por la Academia el año pasado, por la música para Secreto en la montaña. "Estoy feliz con la película, porque para mí Babel es muy importante, y también por trabajar una vez más con Alejandro González Iñárritu", declaró Santaolalla y recordó que él y el director mexicano trabajaron por primera vez en Amores perros, la película con el que se dio a conocer en el campo de las bandas sonoras.

"Lo que me tiene más encantado es que los hispanos estemos este año tan representados en el Oscar. Cuantos más, mejor. Es alucinante la cantidad de fuerza hispana", agregó. Este porteño, afincado desde hace casi una década en Los Ángeles, tiene una larga y rica trayectoria, primero como integrante de la banda Arco Iris, pero sobre todo como productor artístico de discos de terceros. En ese rubro, Santaolalla ha colaborado con artistas tan disímiles como La Vela Puerca, Juanes, Divididos, Café Tacuba, Juana Molina y Bersuit Vergarabat, entre muchos.

Dos de sus proyectos más recientes tienen que ver con el tango. Junto al uruguayo Juan Campodónico creó el Bajofondo Tango Club, una relectura en clave de música electrónica del género, y también el ambicioso Café de los Maestros, una suerte de Buena Vista Social Club del tango, que reunió a músicos de ambos márgenes del Plata.

El mes que viene saldrá a la venta el segundo disco del Bajofondo Tango Club. Titulado Mar dulce, el álbum contará con invitados como Gustavo Cerati, Nelly Furtado, Lágrima Ríos (su última grabación) y la rapera andaluza La Mala Rodríguez, entre otros.

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