En Piriápolis no se habla de otra cosa que de la desaparición de Natalia. Las decenas de conjeturas e hipótesis sobre el destino de la joven que se tejen por estos días se mezclan con los miedos que provoca la situación, especialmente en padres y jóvenes.
Luciana (19), residente de Piriápolis, acostumbraba salir todas la noches. "Yo no soy una persona miedosa, pero ahora no salgo más sola. Y tampoco mis amigas. Estamos todos muy mal, re sensibles, y yo tengo una angustia impresionante", comentó Luciana a El País.
A Natalia apenas "la conocía de vista". Lo que las une es el año de nacimiento: "teníamos la misma edad ¿entendés?", dice para explicar su consternación. "La gente de mi edad", agrega, "están todos en este tema porque como le pasó a ella le pudo pasar a cualquiera de nosotros".
Ese sentimiento se refleja en la cantidad de jóvenes que se acercaron por estos días a Piriápolis a colaborar en la búsqueda. Los pedidos de ayuda, casi desesperados, se realizan a través de un fotolog: https://www.fotolog.com/unmundoamarisho/8637428. La web está repleta de mensajes de apoyo y solidaridad. Alvin, hermano de la mejor amiga de Natalia, es el coordinador de ese sitio. Ayer trabajó junto a 40 personas más en el rastrillaje de la playa Chihuahua.
El joven dijo a El País que posiblemente hoy sea el último día de rastrillaje para ellos, decisión que tomaron en conjunto.