PIRIÁPOLIS | DEBORAH FRIEDMANN
La Policía se concentró ayer en seguir indicios que le llegaron y a rastrillar lugares puntuales. A la hora 18, el comisario de Piriápolis, Raúl Eula, oficiales de investigaciones y 6 amigos de Natalia fueron a Chihuahua siguiendo datos de videntes.
Las autoridades no realizaron ayer búsquedas "masivas" de Natalia Martínez, desaparecida en Piriápolis el viernes 19, sino que se concentraron en lugares puntuales.
El balneario Chihuahua, en la desembocadura del arroyo El Potrero fue uno de estos nuevos escenarios. El comisario Eula, oficiales de investigación y seis amigos de Natalia - transportados en un móvil policial junto con los efectivos- marcharon hacia allí a la hora 18. Esa instancia de búsqueda respondió a información que aportaron varios videntes sobre el paradero de Natalia.
"Llamaron desde Brasil, Chile e incluso España. También de Uruguay y varios de ellos marcan elementos que concuerdan con la zona de Chihuahua: cerca del aeropuerto, un arroyo y dunas", dijo una fuente policial a El País.
Paralelamente, Hebert Martínez, el padre de Natalia, recibió un llamado de una persona que respondió a su convocatoria para que le pasaran a él los datos que tuvieran de su hija.
Como la comunicación fue anónima, está esperando chequearla con Antel para poder dar asidero a la información.
Los efectivos que están en el caso recibieron en las últimas horas "mucha información", dijo una fuente policial. "Se está chequeando", señaló.
Sobre las 16 horas, cuatro investigadores fueron hasta el balneario Solís y miraron varias fincas. Se detuvieron en la Motonáutica Villamil, sobre la margen este del arroyo Solís Grande, y volvieron hacia la comisaría de Piriápolis.
Lo que es claro para los investigadores es que Natalia partió del boliche "La Rinconada" con una persona que conocía. Por lo tanto, sus amigos y amigas conocen al agresor, lo vieron antes, ese día o en las jornadas posteriores.
El entorno de esa persona tiene que estar notando un cambio. Y la Policía cree que le va a ser cada vez más difícil seguir escondiéndose.
La investigación no apunta necesariamente hacia una sola persona.
"A esa hora, a la salida de un boliche nocturno es muy común que estén en barra. Pueden ser dos o más. Lo que no hay dudas es que Natalia los conocía", comentó un informante.
El comisario Eula, por su parte, dijo que cree que tiene que haber alguna persona que haya visto cómo y con quién se fue Natalia y que por algún motivo aún no brindó la información a las autoridades.
Es por eso que Mario Invernizzi, presidente de la Junta Local de Piriápolis, planea hacer un llamado público para que si alguien tiene datos, se los comunique.
Ayer a mediodía, la jefa de Policía de Maldonado, Graciela López, se reunió con el director de Investigaciones de la Jefatura, Ruben Rodríguez Trindade y otros jerarcas policiales.
"Lo que hicimos fue poner a punto toda la información que tenemos hasta ahora, qué elementos tenemos que pasar a la Justicia y coordinamos tareas", informó la jefa.
"Trabajamos sobre la misma base de lo que es la ausencia, un no presente. Podemos tener los dos extremos, la vida y la muerte", sostuvo López, quien agregó que no hay personas detenidas por el caso.
Al ser consultada sobre si había surgido algún elemento "importante" de la investigación, respondió: "No, seguimos trabajando sobre lo que teníamos del día de ayer, más los nuevos indicios". La jerarca dijo además que por el momento no iban a volver a rastrillar el mismo predio del camino hacia Las Flores en el que aparecieron pertenencias de Natalia.
Por estas horas, los efectivos terminan de realizar el registro biográfico de la joven. Esto implica conocer en detalle sus pasos, sus amigos, sus conocidos, su modo de pensar y de sentir.
La próxima etapa implica ir más a fondo con el perfil del agresor. Fuentes policiales comentaban ayer que seguramente están ante uno o más agresores "muy inteligentes".
EN BUSCA. Magdalena Bengoa, la madre de Natalia Martínez, está sentada en la puerta de la comisaría. Son las 12 del mediodía del sábado. La mujer conversa con una amiga, mira de reojo su celular que tiene colgado con una cinta, como esperando que suene para darle una noticia. "Estoy horrible", comenta.
Una pareja se acerca lentamente a Magdalena. Se presentan, se miran y se abrazan. Son los padres de Silvia Fregueiro Yacobazzo, una joven que vivía en Maldonado y que desapareció a los 28 años en diciembre de 1994.
Las mujeres conversan unos 15 minutos. Magdalena llora, Ana Yacobazzo la mira, le hace un gesto de aliento. "Vine a solidarizarme, porque es un momento muy difícil, son muy pocas horas, días. También intenté transmitirle mi fe", dijo.
"La madre de Natalia está terriblemente dolida. No entiende. Vive un infierno y la puedo comprender. Uno piensa: ¿cómo mi hija desaparece?. Y las preguntas no tienen respuestas".
Ana le dio un consejo a Magdalena: "Uno puede rescatar esa cara de su hija sonriente, en su juego cuando era niña. Eso es lo que uno tiene que rescatar. Eso le da una fuerza enorme". Además, comentó que a diferencia del caso de su hija, donde las investigaciones demoraron, la desaparición de Natalia Martínez movilizó rápidamente a la policía.
Minutos después, llegan quienes se acercaron a buscar a Natalia. Algunos son familiares o amigos, otros conocidos y hay quienes simplemente viven en Maldonado y se acercaron para dar una mano.
Un chico tiene los ojos llorosos. Cuenta que anduvieron por el camino a Las Flores y otro camino vecinal. Otra vez no encontraron nada. Los jóvenes se detienen unos minutos y salen a hacer otro rastrillaje. En total, son unos 50 chicas y chicos que se reúnen un par de veces por día, marcan un mapa y se dividen en zonas.
A las 14 horas, todos los amigos de Natalia se juntan alrededor de un muro. Sebastián, uno de ellos, tiene un mapa y les va señalando lugares de búsqueda. Marca Punta Colorada. Otros chicos llegan y se acercan. "Ya salimos otra vez", gritan. "Coman, paren un rato", les dicen. Pero no, van a comer algo por el camino.
Todos van hacia algún lugar, vuelven, descansan unos minutos y después siguen. En medio de la tensión, un mate o una palabra de aliento les genera una sonrisa, que sólo dura unos segundos.
LA PISTA. El cabello encontrado en el BMW propiedad del librero de Piriápolis que fue intensamente interrogado por la Policía y la Justicia Penal de Maldonado el viernes durante más de cinco horas aparece como la pista más firme que manejan los investigadores.
Mientras se espera el resultado del análisis de ADN practicado en el cabello, la Policía prepara los informes que son elevados a la jueza de la causa.
Durante su comparecencia en la sede penal fernandina, el propietario del BMW negó cualquier relación con el hecho y recordó que en todo momento mostró su interés en colaborar con la investigación.
En su testimonio, el comerciante dijo que el primer día que fue llamado por la Policía ofreció su automóvil para que se le practicara el peritaje lo que fue rechazado en una primera instancia. Regresó en su automóvil a su casa. Poco después fue llamado por los policías ahora sí para poder revisarlo a fondo lo que permitió encontrar el cabello. Sin embargo, también habría declarado que si el pelo es efectivamente de Natalia tiene que haber aparecido allí porque cuando ella se encontró con él a la salida de La Rinconada metió la cabeza por la ventanilla del auto para saludarlo. El auto, sostuvo, se encuentra en las mismas condiciones que en la madrugada del viernes 19. No lo lavó ni aspiró. Esto permitiría a la Policía examinar la tierra que tiene adentro para establecer si es la misma de donde fueron encontrados los efectos de Natalia.
El librero reconoció que conocía a la joven y a su hermana Claudia, de 22 años, desde hace años aunque esta temporada no tuvo contacto con ellas, salvo ese encuentro en la madrugada del viernes 19 de enero.
En tanto, la jueza penal Graciela Eustachio y el fiscal Juan Bautista Gómez interrogarán mañana a varias personas, entre ellas los tres cuidadores de coches que estaban trabajando en La Rinconada en la madrugada que comenzó el misterio.
Alguien sabe algo que no dice
El comisario Raúl Eula, de la seccional 11 de Piriápolis, dijo ayer que alguien puede estar manteniendo "información en reserva" considerada vital por la Policía para reconstruir los últimos pasos de Natalia en la madrugada del viernes 19 de enero, cuando fue vista por última vez.
"Pienso que alguien tiene que haber visto cuando ella se retira del lugar. (...) La Rinconada es un lugar donde hay mucha luz y mucha gente. Desde arriba, porque la discoteca está enclavada en la base del cerro, se puede observar perfectamente (...). Y del otro lado de la calle también hay gente, están los cuidacoches", señaló Eula a la radio El Espectador. Por esta razón, la Policía sospecha que hay personas que estaban presentes en la madrugada del viernes 19, cuando la joven desapareció, que saben más de lo que dicen. Según el comisario, han recibido información anónima pero poco precisa. Por ejemplo, que una persona en Montevideo tenía datos sobre la desaparición de Natalia. Policías de Montevideo fueron al lugar indicado pero nunca encontraron a la persona.
Silvia Fregueiro, 12 años desaparecida
La madre de Silvia Mabel Fregueiro Yacobazzo acompañó ayer a los padres de Natalia en Piriápolis. Silvia nació en Treinta y Tres y tiene un hijo llamado Santiago. Acuciada por la falta de trabajo en su ciudad natal, se trasladó a Maldonado antes de la temporada de verano en busca de empleo. Consiguió trabajo como doméstica en una casa de familia en el barrio Cantegril. Eso fue el 17 de diciembre de 1994. Cuatro días más tarde, el 21, Silvia salió a hacer mandados y nunca más volvió. Se tejieron todo tipo de especulaciones: que la vieron bajando de un ómnibus en la terminal de Punta del Este, que salió en la televisión de Brasil cuando la policía desarticuló una banda de tratantes de blancas. Lo cierto es que hasta hoy nada se sabe del paradero de esta mujer. La madre de Silvia fue muy crítica con el accionar policial argumentando que no se estaba haciendo todo lo que debe hacerse.
El 30% de ausentes no reaparece
"En este tipo de investigaciones, como en otras, el tiempo que pasa es la verdad que huye", dijo el psicólogo policial Robert Parrado a El País en una nota publicada en 2005. Expertos del "Centro Internacional de niños perdidos y explotados" de Estados Unidos dijeron a El País que las primeras horas son claves en una situación de este tipo. "Es en esas primeras cuatro o cinco horas que se pueden producir los homicidios o las violaciones, también es el momento para intervenir antes que la persona se desplace o sea llevada más lejos", según Ernie Allen, presidente del Centro.
Salvo los casos que cobran mayor difusión y "se instalan" en la opinión pública, en muchos casos el aviso deja de aparecer y el público ignora el desenlace. Robert Parrado dice que la resignación complica aún más las búsquedas.
"La única manera de encontrar a alguien es con mucha imagen, imagen por todos lados". Según ha explicado Parrado, de los casos que llegan directamente al departamento de Búsqueda y Registro de Personas Ausentes, el 60% aparece con vida, un 10% aparece muerto, y el resto no aparece nunca. Ha habido casos de mujeres trasladadas por explotación sexual, afirmó el psicólogo del Ministerio del Interior.