D. FRIEDMANN Y F. NARANCIO
- Su último trabajo, que presenta ahora en las Noches Literarias del hotel Conrad, es una recopilación de todas las Mujeres Alteradas y abarca más de 10 años de su carrera profesional. ¿Qué representa este momento para usted?
- Es un lindo momento, está muy bueno, ya que esperé a tener el tiempo mental y físico para hacerlo. Me lo habían propuesto desde hace un tiempo y no quería agarrar los libros y meterles una tapa, quería hacer un buen prólogo y revisar mi trabajo. Leí viñetas que había hecho hace 10 años y fue increíble porque me reconcilié con la persona que era a los veinte y pico de años, cuando recién empezaba con la serie. Es interesante ver cómo a lo largo de mi vida profesional crecí y aprendí a dibujar y a hacer humor.
- ¿Con qué aspectos de su persona pudo reconciliarse?
- Con la parte profesional, ya que al principio de mi carrera dibujaba de una manera muy desprolija, siempre trabajando a contrarreloj para llegar a los cierres. Después me empezó a ir bien y tenía más tiempo para dedicarle al dibujo, y cuando miraba los primeros libros los odiaba, te juro que tenía hasta ganas de devolverle la plata a la gente. Pero ahora los miré de otra manera, si bien no están tan bien dibujados están llenos de frescura, de preguntas, ironías, búsquedas. Tenía mil ideas en la cabeza y todo el entusiasmo de cuando recién arrancás. Pude reconciliarme con ese material y darme cuenta que son lindas páginas de historietas.
- Al revisar su trabajo, ¿notó que hubiera temas recurrentes en sus viñetas, asuntos que la obsesionaran?
-En Mujeres Alteradas aparece, básicamente, el tema de la pareja, de los hijos, de cómo es la relación tanto con ellos como con la madre de uno mismo. Eso está bueno de ver en la recopilación, ya que, por ejemplo, para fechas como el Día de la Madre o el Día del Niño, todos los años tenía que hacer una historieta. En el primer año tenía algo para decir, en el segundo también, y ya al tercero tenía que darle una vuelta al tema para no repetirme. Empiezo diciendo que las madres son geniales y termino por decir que son una mierda (risas). Quiero decir, hablo de los mismos temas pero el discurso no se repite, siempre logré darle una vuelta, y es interesante ver cómo a lo largo del libro la mirada se hace más profunda e inquietante.
-Ya que usted retrató tan bien la relación entre hijo y madre, ¿supo ser una divertida?
-Fui divertida pero también fui difícil, quizá era mejor tenerme como tía. Es que fui madre muy joven (a los 17 años), era una persona muy libre y un poco chiflada, y a los niños les gusta cierto orden y estructura. Pero aún siendo una mala madre, como trabajaba en casa estaba siempre presente (risas). Cuando dibujaba, escuchaba rock al mango con unos parlantes enormes y los chicos venían del colegio con sus amigos a casa, así que había un ambiente bueno, pero era un poco loco.
-Sin embargo, en una entrevista a la revista Veja, de Brasil, usted dijo que sus hijos consideraban que se había "aburguesado" con las historietas de mujeres. ¿Es así?
-¡Totalmente! Yo era dibujante de cómics eróticos, trabajaba en revistas under, hacía páginas enormes con chicas divinas y de golpe empecé a publicar en la revista Para Ti, ¡que era la que leía la abuela! Les pareció que yo había pasado a ser parte del establishment. Pero ahora que mi hija tiene 27 años, me habla de ciertos temas que yo traté en las viñetas y le digo: ´Mirá que ese chiste lo hice´.
- También contó que el 2006 se lo tomó como un año "sabático". ¿Cómo es su día a día en Rocha, donde vive?
- Son bárbaros, la gente me pregunta si no me angustio en invierno y la verdad que lo que me angustia es la ciudad. Camino todas las mañanas unos 10 kilómetros con mis perros, cocino, prendo la chimenea y leo durante horas. Siempre trabajé mucho, tuve 25 años de cierre, y ahora decidí disfrutar del tiempo libre. Puedo agarrar e irme a la costanera a tomar mate con una amiga si tengo ganas, y nadie me está presionando. No me vas a decir que no está bueno, ¿no?
-Tras la publicación de este libro, ¿cuál es su próximo proyecto?
-Estoy en un proyecto pero no quiero adelantar mucho de qué se trata. Es, más que nada, un manual para enseñar algo. Es totalmente didáctico. Lo cual no deja de ser gracioso, porque uno de mis primeros trabajos fue hacer un manual de grado y los odiaba con toda mi alma. Pero ahora que puedo darme el lujo de decidir qué quiero hacer, opté por trabajar con un manual. Es que quiero ir por otro lado, no me puedo pensar como una persona que hace siempre lo mismo.
- ¿Considera que cerró su ciclo como humorista?
-Sí, ya no tengo más ganas de hacer humor, siento que es una carga ser siempre divertida, inteligente y graciosa. Es un personaje que hay que sostener, y en este momento de mi vida estoy en la otra punta. Quino decía que, con los años, los humoristas se vuelven más reflexivos y menos divertidos, y la verdad que en lo profesional me siento así. Sigo siendo divertida en mi casa y con mis amigos, pero no tengo más ganas de trabajar como humorista, y me parecería deshonesto seguir insistiendo con lo mismo cuando ya no me nace.
Perfil
Nombre: Maitena Burundarena
Nació: Buenos Aires, Argentina
Edad: 44 años
Otros datos: Vive en un balneario de la costa de Rocha que insiste en negarse a nombrarlo, aunque todo el mundo sabe cuál es.
Humorista gráfica
"¡No, esa foto no la publiques, esperá a que termine la nota y ahí me sacás una mejor!", exclamó Maitena, cuando vio esta fotografía, en la que está gesticulando y levantando las manos al aire. Pese a que a los 20 años fue "rockera" y "punk", ahora es coqueta y cuida su imagen. Para sus 44 años, tiene un físico envidiable y todas las mañanas camina 10 kilómetros. Pero asegura que con los años, "uno está cada vez peor". El miércoles 24 estuvo en el hotel Conrad, para presentar su último trabajo "Mujeres Alteradas 1-2-3-4-5" en el ciclo de Noches Literarias conducido por Teté Coustarot. Cuando ambas se encontraron, intercambiaron anécdotas dignas de mujeres alteradas: "Hace un rato le pregunté a mi marido qué le parecía el short que me había puesto y me dijo que no le gustaba nada, que me tendría que haber puesto otra cosa. Le dije: ´¿Y para qué no me avisaste antes de salir de casa?´. Ahora ya no me puedo cambiar", se lamentó Maitena. A su vez, Teté recordó que para la última Nochebuena eligió una pollera que le habían regalado en una tienda, y cuando se acercó seductoramente a su marido para preguntarle si estaba linda, él la miró de reojo y dijo que no le gustaba nada cómo le quedaba.
Todas las mujeres alteradas en un libro
El último libro de Maitena se llama "Mujeres Alteradas 1-2-3-4-5", ya que recopila toda la serie de las viñetas de Mujeres Alteradas en un solo volumen. La edición es de la editorial Sudamericana-Lumen y tiene 432 páginas.
"Yo siempre sostuve que una mujer se alteraba cuando tenía muchos frentes de combate abiertos al mismo tiempo y se la pasaba batallando para que saliera todo bien. Mujeres alteradas me cambió tanto la vida que dejé de estar alterada. De repente tuve éxito profesional y reconocimiento personal, y dejé de tener problemas de dinero, de vivienda, de autoestima, ¡hasta de ropa!, y encima me enamoré del hombre de mi vida", sostiene en el prólogo del libro.
También recuerda que cuando lo hizo tuvo momentos de diversión u otros de sufrimiento: "Escuchaba mucha música, fumaba (ah, los viejos vicios), y dibujaba todo el día encerrada en mi estudio. A veces hasta lloraba de risa y también de sufrimiento, porque dibujar bien es dificilísimo".
Maitena empezó con la serie Mujeres Alteradas en 1993, cuando desde la revista Para Ti le propusieron que hiciera una página de humor semanal.