El presidente Tabaré Vázquez escribió en una columna en El País de Madrid que las cumbres de jefes de Estado demuestran "la saludable intención de encarar coordinadamente objetivos compartidos" pero objetó que "las intenciones, por sinceras y auspiciosas que sean, si no se concretan se diluyen generando más frustraciones a una historia que ya ha acumulado varias".
Además advirtió de su "honda preocupación" de los encuentros concebidos como "rutina protocolar". Agregó que su preocupación "es compartida con otros jefes de Estado y de gobierno" y confía en que "entre todos podamos disiparla".
Vázquez enumeró las cuatro reuniones de jefes de Estado realizadas en 76 días y señaló que "es un dato relevante que, paradójicamente, puede correr el riesgo de convertirse en lo contrario". Se refirió a la Cumbre Iberoamericana que se realizó en Montevideo en noviembre pasado; la Cumbre Gubernamental Africa-Suramérica en Nigeria, a fines del mismo mes; una semana después la Cumbre Suramericana de Naciones en Cochabamba, Bolivia y ahora la Cumbre del Mercosur en Brasil.
El mandatario señaló que "la comunidad iberoamericana, la suramericana y el Mercosur (...), son construcciones que requieren valores y principios, por cierto; pero también un proyecto de largo plazo, objetivos realizables, acciones consecuentes y resultados concretos, que es lo que la gente exige y espera porque necesita y merece vivir mejor".
"En lo que a Suramérica refiere, integrarnos supone en el largo plazo un proyecto regional que aún requiere mayor definición", sostuvo y agregó que "no se trata de exigir los `planos del paraíso pero tampoco de arriesgarse a navegar sin rumbo cierto. Integrarnos supone una estrategia que hoy, como lógica consecuencia de la falta de un proyecto definido, también es insuficiente".
Desde la visión del presidente uruguayo hacen falta "políticas concretas para corregir las asimetrías existentes. Para ello se requiere antes que buscar nuevos acuerdos, cumplir lo ya acordado, que no es poco. Escapar del pasado no es una buena fórmula para construir el futuro desde el presente".
Agregó que es "imprescindible" construir el futuro entre todos y todos los días "sin que nadie renuncie a ser lo que es pero reconociendo en el otro a un semejante; sin crear problemas innecesarios pero sin ser indiferente a los que existen (que por algo existen…); con convicción, firmeza y urgencia, que no es lo mismo que voluntarismo, rigidez y apuro; con voluntad política, compromiso democrático y sentido ciudadano".
Vázquez enfatizó que "el compromiso de Uruguay respecto a esa tarea está fuera de discusión (…) somos conscientes de nuestras fortalezas y limitaciones; y no nos asignamos el destino manifiesto de ser modelo mundial o líder regional. Somos parte insoslayable de una región inexcusable con cuya construcción estamos consustanciados como nación", sostuvo.