Paraguay le ganó 3 a 2 a Colombia y ahora los locales serán rivales tremendos para quienes los tengan que enfrentar, ya que aún están en condiciones de rescatar algo en el rubro clasificaciones, especialmente para el Mundial de Canadá.
Fue un partido cambiante, incluso, en lo físico y anímico de ambos rivales.
Cuando se inició el juego, prácticamente tanto paraguayos como colombianos caminaban en la cancha, producto de los reiterados fracasos anteriores en el campeonato. Pero lentamente y con el correr de los minutos y más que nada por repercusión de los primeros goles conquistados, comenzaron a creer en ellos mismos.
Todo comenzó con la primera conquista colombiana a cargo de Edwin Chalar. Después de ese gol, Colombia cambió, corrió más, se mostró con mayor dinámica. Pero pocos minutos después llegó el cambio de Mastrángelo al ingresar a Carlos Acuña. Dicho jugador antes de que se llegara a la media hora del partido aprovechó que toda la defensa colombiana se quedó parada y la mandó a guardar. Con ese empate parcial, Paraguay sacudió la melena. Se despertó y pasó a jugar con otra convicción, incluso, al igual que lo habían hecho antes los colombianos, fue un equipo más dinámico.
Con ese panorama, revitalizados los dos equipos en el aspecto anímico, mejoró el partido y de ser un trámite para el bostezo, se hizo de ida y vuelta.
En ese sentido ese trámite intenso fue similar al de los combates de boxeo cuando un pugilista acepta el cambio de golpes y no tiene aguante. Eso le pasó a Colombia, ya que ante la intensidad y el ida y vuelta, no pudo bancar la potencia de los jugadores de Paraguay, algo que es típico en el fútbol guaraní.
Por lo tanto, primero por mínima diferencia y luego con mayor luz, Paraguay comenzó a despegarse en el trámite del juego, mientras que Colombia, aguantó como pudo y hasta donde pudo.
Por lo tanto, en el partido de la reivindicación para ambos rivales, donde perder era quedar en el fondo de la bolsa y por consiguiente, en primera instancia, ambos trataron de no hacer el papelón, Paraguay sigue en carrera y Colombia está casi liquidado, aunque matemáticamente aún respira.
Esa es la razón de que el trámite del partido se hiciera cambiante. Se fueron animando con lo poco que llegaron y después crecieron. Pero en ese sentido, Paraguay creció mucho más que su rival, incluso, hizo despertar a la tribuna que cambió insultos de desaprobación por el apoyo característico que se brinda en el fútbol. Fue una historia que tomó color, hasta llevar a los típicos olés de los hinchas en los últimos minutos del partido cuando los paraguayos como impulsados por un motorcito las peleaban a muerte y hasta buscaban algún gol más.
En definitiva, ganó bien Paraguay, porque fue el que más puso en la cancha y el que supo aguantar el ida y vuelta con mejor condición física y anímica.
EDWIN CHALAR
Fue a todas exigiendo siempre a la defensa rival. En el gol que convirtió, anticipó a su marcador y metió un excelente cabezazo
CARLOS ACUÑA
Su ingreso cambió el panorama para Paraguay. Potente, de pique corto y contundente al definir. Convirtió dos goles fundamentales.
La cifra
25 - minutos: fue cuando cambió el partido a favor de Paraguay, con el ingreso del punta Carlos Acuña
Paraguay: "A dejar la última gota de sudor"
Eradio Espinoza, ayudante del DT de Paraguay, Ernesto Mastrángelo, reveló que "hubo que hablarle a los jugadores con duras palabras en el descanso, para que terminaran de dormir; el país estaba pendiente de ellos".
Doloridos: Los colombianos no quisieron hablar
El técnico de Colombia pidió disculpas pues ni él ni sus jugadores tenían deseos de hacer declaraciones, pero adelantó que "el jueves y el domingo