ANA PAIS
La temporada de verano empieza cuando tele, diarios y revistas son invadidos por chicas con bikinis pequeños tomando sol de espaldas al lente de la cámara. Esta gramática veraniega no ofende a las jóvenes ni, mucho menos, al público voyeurista. Es un intercambio justo ya que, como dijo Mike Featherstone, "la lógica secreta de la cultura de consumo depende del cultivo de un insaciable apetito para el consumo de imágenes".
Los hombres y mujeres salidos de una publicidad de perfume están en las playas de La Barra y José Ignacio. Allí no se descansa nunca; los representantes de modelos pueden estar en cualquier lugar, camuflados tras un par de lentes RayBan o jugando al voleibol en sunga. El ambiente de casting continuado hace que la gente salga del agua más lento de lo normal, baile sin música o se compre una botella de agua para tirársela encima (también lentamente). Aquellas que buscan sus 30 segundos de fama en la pasarela, deben saber distinguir entre el levante con pretexto y un profesional del mundo del espectáculo. "¿Te interesaría modelar?", con la entrega de una tarjeta personal, puede ser un ofrecimiento laboral interesante o incluso divertido, una oportunidad sin mayores expectativas que un vuelta y vuelta. No sea cuestión de ilusionarse y luego terminar con apoyo terapéutico como las seis modelos de Roberto Giordano que el Inau no autorizó a desfilar.