El Dr. Rudolf A. Oetker, el verdadero reconstructor de la flota de la Hamburg-Sud luego de haber quedado devastada al término de la II Guerra Mundial y un amigo del Uruguay, acaba de fallecer en Alemania a la edad de 90 años. El mundo naviero, el apasionante, creativo y desafiante campo de la actividad marítimo-naviera, acaba de perder a uno de sus dilectos miembros, a quien todos reconocemos como un admirable, creativo y exitoso armador y uno de los últimos constructores de empresas navieras, legendarias figuras de perfiles románticos, que van quedando en este mundo, de a poco ganado por las Corporaciones, los Bancos y los Fondos de Inversión. El Sr. Oetker visitó Montevideo en el pasado en varias oportunidades, algunas de las cuales lo entrevistamos y aún tenemos en nuestra memoria su carisma de Gran Señor y el perfil de armador de otros tiempos. Como dijimos era un amigo del Uruguay y aquí tenía fuertes inversiones, más para estar cerca de la familia uruguaya, que por los propios intereses y ése fue el caso de la adquisición hace algunos años de una planta industrial cervecera, hecho que se produjo a finales de los años 60.
Pero más que adjetivos de ocasión, lo que cuentan son los actos como empresario a lo largo de su vida. Rudolf Oetker se destacó por su clara inteligencia que le trajo el éxito, pero también brilló con luz propia por sus virtudes personales y calidad humana, que lo distinguieron. Fue un empresario de espíritu comprensible y de claro liderazgo y así nunca dejó de estar cerca de cada uno de sus barcos y de sus hombres, a lo que sumo su sensibili- dad personal hacia la "familia Hamburg-Sud" como cariñosamente él llamaba a sus funcionarios dentro y fuera de Alemania. Nos decía nuestro amigo Herbert Amsinck (dueños anteriores HS) en Montevideo, que Oetker sentía especial predileción por Brasil, Argentina y Uruguay y hasta por los sudamericanos.
HISTORIA. En 1934, el Grupo Oetker, dedicado a los negocios de la alimentación, adquiere el 25% de las acciones de la Hamburg-Sud inaugurando con la firma del acuerdo, el desarrollo de un programa de expansión marítima. Por los años 30, la compañía llegó a tener 52 barcos, entre ellos el conocido "Cap Arcona", totalizando más de 400 mil toneladas de registro. Pero nuevamente, pocos años después, un nuevo conflicto arrasó a la Hamburg-Sud. Al término de la guerra todos sus barcos debieron entregarse a los vence-dores como pago de deudas de guerra y la Hamburg-Sud había perdido nuevamente el total de su flota. En 1942 cuando Rudolf August Oetker tenía 26 años se unió a la junta de la Hamburg-Sud que fue un período de aprendizaje, y con el advenimiento del fin de la guerra este hombre comenzó a planificar la reconstrucción. En 1949 la compañía es devuelta a sus dueños y un año más tarde se construye el "Santa Úrsula" que inicia el servicio entre el norte de Europa y puertos de la costa del Atlán-tico Sur, Brasil, Montevideo y Buenos Aires, donde siempre habían estado sus amores. En aquel momento, El "Santa Úrsula" era el barco más grande de la flota de la Hamburgo-Sud y de la marina mercante alemana de posguerra. En 1954 Oetker, creó la "Rudolf A. Oetker", una compañía de buques "tramps" para el transporte de graneles, petroleros y buques frigoríficos y 7 años más tarde se había convertido en la más próspera empresa alemana de barcos "tramps". En 1955 tomó el control total de la centenaria empresa naviera alemana fundada en 1871. A partir de esa fecha la Hamburg-Sud ha sido una empresa naviera que ha crecido constantemente, construyendo buques e incorporando otros hasta llegar a ser lo que es hoy, una de las grandes del mundo con su nueva serie de portacontenedores "Monte" de 5.550 teus que visitan semanalmente Montevideo.
PESAR. La gerencia y personal de Hamburg-Sud Uruguay vive instancias de hondo pesar por el fallecimiento de quien reconocen como el Patriarca del Grupo Oetker y un tenaz pionero en la actividad naviera y fuerte defensor de los intereses sociales, ejemplar protector del medio ambiente y un líder en sus múltiples actividades humanas. Así que nuestra página se asocia a esa congoja y lamentada pérdida. E.C.