DANIEL ISGLEAS
Dieciocho días de trabajo en inhóspitas condiciones dieron sus frutos: los buzos de la Armada reflotaron un pesquero en el helado Atlántico Sur y salvaron el preciado recurso ictícola de la zona.
Las gélidas aguas del Atlántico Sur fueron vencidas y el plan funcionó a la perfección: el pesquero de bandera uruguaya "Holberg", varado en las proximidades de las islas Malvinas, fue reflotado por un equipo del Grupo de Buceo de la Armada (Grubu).
Las condiciones climáticas y geográficas adversas retrasaron algo el trabajo, que terminó por insumir 18 días. Hace 48 horas, apenas, el buque pesquero fue reflotado y ahora está siendo acondicionado para la navegación de retorno al puerto de Montevideo.
El riesgo mayor afrontado por el equipo de buceadores profesionales era un eventual derrame en la rica zona ictícola del sur del Atlántico, donde pescan las flotas de ultramar de varios países, entre ellos los barcos con bandera uruguaya. El "Holberg" varó meses atrás, y no fue sino hasta ahora que se reunieron dos elementos fundamentales para su reflotamiento: el equipo calificado y las condiciones climáticas.
El accidente se produjo cuando el pesquero "Holberg" fue sorprendido por las variaciones de marea en la zona de Purvis Bay (islas Malvinas), lo que hizo que se apoyara sobre una loza sumergida. Al crecer nuevamente las aguas, el buque posiblemente se escoró a babor, lo que significa que se inclinó sobre su lado izquierdo mirando a proa.
Eso causó que ingresara agua por los imbornales, esos agujeros para dar salida a las aguas que se depositan en las respectivas cubiertas, y muy especialmente a la que embarca el buque en los golpes de mar. Es decir que se produjo el efecto inverso, inundando la bodega y cubierta inferior, lo que comprometió su estabilidad, según informó la Armada.
La tripulación abandonó el buque. Los marinos estaban bien y pasaron a alojarse en distintos hoteles de las islas.
El "Holberg" había zarpado hacia la zona de pesca el 26 de octubre con 30 marinos uruguayos y dos observadores. El pesquero pertenece a la flota de Fripur y tiene una eslora de 48 metros. Los tripulantes regresaron luego a Montevideo.
MEDIO AMBIENTE. Por mandato internacional, la preocupación pasó a ser entonces el cuidado del ambiente frente al posible derrame de 240.000 litros de combustible y 15.000 litros de aceite que aún permanecían en sus bodegas.
Fripur intentó contratar a un equipo de buzos para reflotar la nave, pero al no hallar respuesta en las empresas privadas locales, recurrió a la Armada, informó la fuerza naval.
Entonces, el Grupo de Buceo planificó la delicada operación pare reflotar al barco. La empresa aportó una tripulación de marinos avezados para navegar por los peligrosos canales y estrechos atlánticos, al mando del capitán retirado de la Armada Hugo Monfort. El 10 de diciembre, a bordo del buque "Mariana Rojamar II" el equipo zarpó hacia la zona.
Los expertos buceadores navales necesitaron 18 días para hacer su trabajo en las heladas aguas, inspeccionando, recuperando las artes de pesca y lingas semisumergidas, cerrando las aberturas y achicando el agua.
El primer día del año nuevo se logró reflotar el buque.
Unidad militar que trabaja para civiles
El Grupo de Buceo y Salvamento de la Armada (Grubu) es una unidad especializada de la Marina que fue creada en 1962. El Grupo cumple tareas de salvamentos de buques, trabajos submarinos como soldaduras, demoliciones, tratamientos en la cámara hiperbárica, trabajos submarinos a privados, todo con una capacidad para operar hasta a 60 metros de profundidad. En lo militar, esta unidad ha participado en operaciones con los Seals, de la Marina de Estados Unidos, trabajos de contraminado con la Armada de Brasil, y demolición de obstáculos submarinos en la entrada de diques y muelles. A la vez, ha realizado trabajos para Ancap (Boya Petrolera), Ute, OSE y Antel.