WASHINGTON ANSA, AFP Y EFE
George Bush deberá convivir los dos últimos años de su mandato con un Parlamento en manos de la oposición, que anunció una agenda de "cien horas", en las que quiere aprobar una serie de nuevas leyes a contramano de la voluntad del Presidente.
Un nuevo Parlamento con 51 demócratas y 49 republicanos en el Senado y 233 demócratas y 202 republicanos en la Cámara de representantes asume hoy sus funciones, tras la abrumadora derrota del partido de gobierno en la elección del 7 de noviembre, debida en gran parte al descontento ciudadano con la guerra de Irak.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se puso ayer en guardia frente al Congreso -opositor por primera vez desde que asumió el gobierno en enero de 2001-, que comienza a funcionar hoy.
Bush pidió a los legisladores que "dejen de lado la política" y trabajen juntos de manera bipartidaria. "El Congreso cambió, pero las obligaciones hacia nuestra nación, no", dijo Bush en los jardines de la Casa Blanca después de tener su primera reunión de gabinete de 2007.
En el breve mensaje, el presidente anunció que enviará una propuesta de presupuesto federal que, aseguró, equilibrará las cuentas del país -actualmente en profundo déficit- en cinco años.
También pidió a los congresistas que dejen de impulsar los aquí llamados "proyectos mascota" que, disimulados entre los números multimillonarios de los presupuestos globales, sirven para financiar obras en sus distritos de origen, ayudando así a mantener su popularidad.
El nuevo presupuesto, dijo Bush, deberá servir para "restringir el gasto al mismo tiempo que establece prioridades".
Pero el presupuesto y todas las próximas iniciativas del presidente norteamericano deberán pasar por el Congreso que, conducido por la nueva titular de la cámara baja, la diputada Nancy Pelosi, de California, presentará una ráfaga de proyectos de ley contra la voluntad de George Bush.
Presentarán como parte de su campaña de "cien horas" una ráfaga de proyectos de ley, que ya despertó polémicas.
Estos proyectos, que forman parte de la campaña de "cien horas", van desde el aumento del salario mínimo al estímulo de la investigación científica con células estaminales, pasando por la reducción de los costos de las medicinas prescriptas a los pacientes más pobres y nuevas reglas para hacer más transparente la conducta de los parlamentarios, como la prohibición de recibir regalos y viajes que sean financiados por lobbystas.
Además, se están organizando hasta 12 audiencias sobre la guerra de Irak. El financiamiento de esta guerra y la de Afganistán también serán debatidas en el nuevo Congreso.
Se discute cuándo comenzará a correr el reloj, ya que después del juramento de hoy, el Congreso volverá a reunirse recién el martes de la semana próxima.