"A Saddam lo vi entero; no quería darse pena"

| Abogado español, casado y padre de cuatro hijos, formó parte como asesor de la defensa de Saddam Hussein, ejecutado en la horca el pasado sábado. De vacaciones en Uruguay, afirmó lo que ya habían dicho organizaciones de derechos humanos y Amnistía Internacional: que el proceso al ex dictador iraquí estuvo lleno de irregularidades y carente de garantías. Sobre el caso que llevó al ex líder sunita al patíbulo, Saavedra aseguró que "no pudo probarse su participación" y que en todo caso, la masacre de Dujail "no constituyó un crimen contra la humanidad". Se reunió con Saddam en Bagdad, en los días en que fue sentenciado a muerte.

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María Inés Hiriart

LEONEL GARCIA

- ¿Cuál era su función en el Comité de Defensa de Saddam Hussein?

- Le aclaro que aún formo parte de ese Comité. Mi papel era vigilar que el proceso cumpliera con los requisitos que en Europa se exigen, de acuerdo con el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, para que una persona fuera juzgada. Ninguno de ellos fueron cumplidos.

- ¿A cuáles se refiere?

- Por ejemplo, en Europa se exige que un juez no esté "contaminado". Esto es, que no esté vinculado al acusado y no tenga animosidad ni prejuicio en su contra. El magistrado que lo condenó (Rauf Abdel Ahman) era kurdo, y uno de los procesos en su contra, el de la masacre de Anfal, era contra la población kurda de Irán. Otro ejemplo: la mayoría de los testigos propuestos por la defensa no fueron aceptados por el Tribunal; el presidente del Tribunal nos dijo textualmente `si 30 testigos no han probado la inocencia (de Saddam), cien son inútiles`. Eso en el marco del derecho internacional, al menos en Europa, es impensable. Además, no hay que olvidar que ser abogado de Saddam Hussein podía ser considerado un hecho heroico: tres de ellos, todos iraquíes, fueron asesinados durante el proceso. Son muchas las irregularidades.

-Usted sostiene que el de Hussein no fue un juicio justo.

- No, no lo tuvo. Eso lo dijo el relator de la ONU y también Amnistía Internacional. Incluso se cambió el juez a cargo de la causa, porque trataba con cierta "delicadeza" al acusado. Uno de los elementos del derecho es, justamente, la inamovilidad del juez.

- ¿Quién lo cambió?

- El gobierno iraquí.

- ¿Hubo presiones de Estados Unidos?

- Eso no lo sé. Yo estuve sólo una vez en Bagdad, no lo puedo decir. Lo que sí digo es que en un juicio con todos los requisitos que se exigen en Europa y pudiendo presentar todas las pruebas, no habría nada que decir si Saddam fuera condenado. Pero en todo caso, es inadmisible la pena de muerte. Lo correcto hubiera sido la pena de prisión más alta que permitiera el código penal respectivo.

- Aún es miembro del Comité, ¿qué van a hacer ahora?

- Vamos a pedir responsabilidades al gobierno de Irak por la difusión de la filmación de la muerte de Hussein. Es una humillación grave. Según el Tribunal de Estrasburgo, los dos actos sagrados del hombre son el sexo y la muerte. Esta última en esas imágenes fueron flagrantemente violadas. Eso también demuestra en manos de quién estaba.

- En todo caso, ¿cómo se podía defender a alguien como Saddam Hussein? Hablamos de un tirano.

- Para mí era un cliente.

- La causa que lo llevó al cadalso fue la muerte de 148 chiitas en 1982, la llamada masacre de Dujail.

- Saddam estaba acusado de crímenes contra la humanidad. Pero para que ello ocurra, es necesario demostrar la intención de exterminar a un grupo humano por razones políticas, económicas o religiosas.

- ¿Y no fue así?

- No. En el caso de Dujail fue evidente que hubo un atentado contra el jefe de Estado, Saddam, por parte de una población que se sentía cercana a Irán. Este hecho ocurrió en 1982, en el marco de la guerra Irak-Irán. El fusilamiento de los 148 chiitas que siguió a eso puede considerarse detestable y repulsivo, pero nunca un crimen contra la humanidad. Estos chiitas fueron sometidos a juicio y luego fusilados. Aclaro que desconozco con qué garantías se desarrolló ese proceso. Es que eso no se sabe, como tampoco se sabe si Saddam sabía de la condena de estos chiitas o si la había ordenado. Esto no se probó.

- ¿Qué pretendía la defensa?

-Evitar la pena de muerte. Además, que Saddam fuera juzgado en un país árabe, con un juez árabe, que no haya sido afectado por su gobierno, y abogados de todas partes del mundo. No ocurrió lo que dijo (el primer ministro iraquí, Nuri) al-Maliki, sobre que fue un proceso `hecho por iraquíes`. Saddam Hussein estuvo detenido por estadounidenses.

- Entonces, le vuelvo a preguntar, ¿hubo presiones de Estados Unidos en el caso?

- Yo también le repito. No estuve ahí, desconozco ese tema.

- Usted dijo que estuvo con Saddam Hussein, ¿cuándo fue su encuentro?

- Yo estuve cinco días en Bagdad a principios de noviembre pasado. En tres de ellos me reuní con Saddam: antes de su sentencia, el mismo día (5 de noviembre) y el posterior. En total me reuní con él siete horas.

- ¿Cuál fue su impresión? ¿Qué le dijo?

- Lo vi como un hombre entero que no quiso darse pena. Sabía desde el inicio del proceso que iba a ser condenado. El último día me dijo que lo que más deseaba era que no corriera sangre entre sunitas y chiitas.

- Parece liviana esa versión de Hussein.

- Usted me preguntó qué me dijo. No hago una valoración.

- ¿Cómo fue el trato?

- Conmigo fue muy amable. Me agradeció la labor y me dijo las únicas dos palabras que sabía en castellano: `sí, señor`. Me sorprendió que me preguntara por Granada, luego me dijo que había estado en España en 1974, cuando era vicepresidente iraquí. El último día, me despidió con los tres besos de rigor que se dan los árabes: dos en las mejillas y uno en la frente.

- ¿A usted quién le paga?

- Eso me lo guardo por secreto profesional (N. de R. El equipo de abogados, coordinado por el jordano Jalil Duleimi y el ex fiscal del Estado estadounidense Ramsey Clark, fue contratado por Raghad Hussein, hija del ex dictador).

- Usted estuvo en Bagdad, ¿cómo puede repercutir la ejecución en Irak?

- Yo estuve muy poco en Bagdad y siempre encerrado en un cartel de la "Zona Verde", un sector de ultraseguridad. Pero le voy a decir lo mismo que Tayllerand, un político y diplomático francés, le dijo a Napoleón luego del asesinato del duque de Enghien: "Majestad, lo que usted hizo es peor que un crimen, es un error".

- La ejecución de Hussein, ¿lo toma como una derrota profesional?

- No, es una derrota personal. Sería una derrota profesional si hubiera habido un juicio justo.

Perfil

Nombre: Javier Saavedra

Nació: Orense

Edad: 55 años

Otros datos: Hace siete años que veranea en Punta del Este

Clientes selectos

El suplemento Magazine del diario español El Mundo describió el año pasado a Javier Saavedra como "atildado, pulcro y verborreico". Es un abogado reconocido en su país que tiene en su cartera de clientes a personalidades del espectáculo como Ana Obregón, la duquesa de Alba y la cantante mexicana Paulina Rubio. También estuvo en el banquillo junto al múltiple asesino británico Tony Alexander King, y trabajó en el proceso contra el ex presidente argentino Carlos Menem por la venta de armas a Pakistán.

Saavedra gusta usar pañuelos de seda, costumbre que no varió en su visita a Hussein. El ex dictador le pidió, en el encuentro entre ambos, que le enseñara cómo colocarse el pañuelo en el bolsillo superior de la chaqueta. Así lució Saddam luego en posteriores audiencias.

Otras dos ejecuciones previstas en Irak

Igual que ocurriera con la ejecución de Saddam Hussein, un funcionario gubernamental iraquí dijo ayer, bajo anonimato, que los otros dos allegados al ex dictador condenados a muerte por la masacre de Dujail serán ahorcados hoy.

Se trata de Barzan Ibrahim, ex jefe de Inteligencia iraquí y medio hermano de Saddam Hussein, y Awad Hamed al-Bandar, ex juez principal de la Corte Revolucionaria, quien sentenció a muerte a los 148 aldeanos chiitas que atentaron contra el ex dictador en 1982.

Ni bien se supo la noticia, la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Louis Arboru, pidió al presidente de Irak, Jalal Talabani, no ejecutar a los condenados.

"La ley internacional sólo permite la imposición de la pena de muerte como una medida excepcional dentro de rigurosas restricciones legales", señaló Arbour en un comunicado. "Las preocupaciones que expresé hace algunas días el relación a la imparcialidad del proceso a Saddam Hussein también se aplican a estos dos acusados", añadió la comisionada de ONU.

video. Las autoridades iraquíes detuvieron ayer a un "guardia" en el marco de las investigaciones realizadas para identificar al autor del video sobre la ejecución de Hussein, que se está convirtiendo en un escándalo de Estado, que puede agravar la tensión en el país.

Desde el domingo, un video pirata grabado con un celular circula por Internet. La grabación muestra los detalles de la ejecución y revela que varios de los testigos que asistieron a la misma corearon el nombre del clérigo radical chiita Moqtada Sadr, mientras que otros insultaron al ex presidente y lanzaron gritos de venganza tras su muerte.

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki ordenó una investigación para determinar la autoría del video y de los responsables de su difusión, para luego castigar a los responsables. Por otra parte, el ejército de EE.UU. aseguró ayer que se mantuvo al margen del ahorcamiento de Saddam. AP y AFP

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