Próximo debut del Gran Circo Americano

REBAR

Hasta la llegada de Don K al Sillón de Rivadavia -que ha resistido heroicamente frente a varios ocupantes a quienes les quedaría grande un banquito- el pingüino era un personaje que guardaba un plano discretísimo en la producción cinematográfica. Apenas si en alguna película de dibujos animados que no recuerdo, pudo dársele un papelillo muy por debajo de Tom y Jerry: el pato Donald; el chanchito Porky; el cervatillo Bambi; el elefantito Dumbo, etcétera.

"Pájaro bobo", marchando en cómico balanceo, compareciendo siempre de frac en los helados escenarios antárticos, el palmípedo no tenía porvenir en la pantalla perlada, y se le veía como el rezagado de siempre en el aplauso del público, incluido el sector infantil. Pero, de repente, se desató una ola de pingüinos que inundó las salas de cine en todo el mundo: un film francés anunciado como documental -"La marcha de los pingüinos"- prometía panoramas deslumbrantes; y quienes concurrieron a verlo preparados para el éxtasis paisajístico, fueron ganados minuto a minuto por una trama de conmovedora ternura, sobre las peripecias del bichito para amparar a sus crías enfrentando al drama de la supervivencia.

Ahora, empieza a copar las taquillas cinematográficas otra de pingüinos: "Happy feet", que es la historia de un pingüinito que, educado para bailar, quiere cantar y acceder al estrellato; al revés de Don K, que educado para cantar ¡BINGO! y quedarse con todo, está hablando con Tinelli para ir a su show de TV a bailar por la reelección.

El presidente de los piqueteros está preocupado: ¿Qué es esto?... ¿Otra vez con los pingüinos?... ¿Es una "cargada", una "cachada", una parodia? "Por favor -quiere gritar- terminen con eso: ¡basta de pingüinos!!!" Teme que le malogren su propio espectáculo, que viene ensayando con sus colegas continentales para presentar próximamente el GRAN CIRCO AMERICANO, con atracciones sensacionales entre las que estarán "Don K y su ojo bailarín"... (perdón, me corrijo: es su oso bailarín): "los Hermanos Marx", trío integrado por la última incorporación al elenco, el "tony" ecuatoriano Correa, que interpreta al desopilante monólogo "Mi padrino el petrolero"; el "clown" Evo, blandiendo el charango; y "el Tío Hugo" en la "Danza de los millones... falsos". Cierra Lula y su conjunto de "coima nova". Fuera de programa, al terminar la función el público coreará "Dios salve a América".

Amigos: trataré de no extrañarlos demasiado hasta el punto de entristecer mi descanso, durante la licencia anual que terminará el 2 de febrero. Hasta el lunes 5, entonces. Un abrazo.

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