ANA PAIS
Una masa de autos circula a toda hora por las calles asfaltadas de Punta del Este, con un destino y velocidad que varía según el momento del día. Esta es la característica más citadina del balneario y también, la más salvaje. Si bien en la playa la poca ropa iguala a los turistas con uruguayos, a millonarios con farándula; "la máquina" delata el patrimonio y las ambiciones de su conductor y pasajeros. En menos de 15 minutos, por la rambla uno puede ver modelos de Mercedes Benz, BMW, Audi, Rover, Chrysler y, en menor cantidad, Porsche, Ferrari y Jaguar. Este apéndice del hombre posmoderno representa la idiosincrasia de su dueño: no es lo mismo manejar un descapotable que un auto de colección o un jeep. Ante la disyuntiva shakespeareana, en general los hombres optan por los deportivos (que transmiten "por siempre joven"). Las mujeres prefieren las 4x4 (y demuestran poder, independencia). Pero lo importante no es sólo manejar el auto, sino saberlo llevar. Tener actitud. Los lentes de sol, la música y el porte indiferente, son fundamentales. Robert X. Cringely dijo: "Si el automóvil hubiera seguido el mismo ciclo de desarrollo que la computadora, un Rolls-Royce costaría hoy 100 dólares, alcanzaría un millón de millas por tanque y explotaría una vez al año, matando a todos sus ocupantes". Ciertos vehículos siguen siendo para admirar y continuar viaje con nuestra cafetera.