Las fuertes medidas de seguridad con que fue internado el militar José Gavazzo motivaron que sus familiares presentaran un escrito ante la Justicia.
El militar está internado en el Hospital Militar por una infección intestinal desde la madrugada de ayer, en que fue trasladado desde la nueva cárcel de Cno. Mendoza y Domingo Arena. La habitación tiene guardia policial tanto adentro como afuera y Gavazzo está esposado en los pies y las manos, lo que motivó la molestia de sus familiares.
Su hija abogada Rosana Gavazzo, que es quien lo defiende, presentó el escrito de queja por las fuertes medidas de seguridad en la mañana de ayer. Hoy será elevado y estudiado por el juez de feria Julio Olivera. Su otra hija, Ana Gavazzo, se se desempeña como jefa de la unidad en la que está internado e hizo gestiones ante el Ministerio de Defensa y ante Sanidad Militar.
El militar fue procesado el 11 de septiembre por el juez Luis Charles, por la desaparición del militante del PVP, Adalberto Soba. Además el juez Juan Carlos Fernández Lecchini acaba de aceptar el 7 de diciembre, el pedido de extradición de la Justicia argentina que los requiere por su actuación en el Plan Cóndor.
Gavazzo está internado en la habitación 16 del quinto piso del Hospital Militar. En ese piso ya son tres los represores internados por distintos problemas de salud.
En la habitación contigua a la de Gavazzo, la número 15, se encuentra Ernesto Soca, también procesado por el caso Soba. Fue intervenido quirúrgicamente hace algunas semanas de una hernia. Una vez recuperado, será llevado a la cárcel militar.
Ernesto Ramas está en la habitación 14 por una afección cardíaca desde mayo. El militar hasta ahora nunca estuvo encarcelado.
De todos modos, una junta médica determinó que cuando sea dado de alta podrá ser recluido. La defensa de Ramas había pedido prisión domiciliaria pero la junta integrada por los médicos Hugo Rodríguez, Guido Berro y Domingo Perona, que asesoró al juez Luis Charles, opinó que sus condiciones de salud no le impiden ir a la cárcel.
El abogado de la mayoría de los procesados, German Amondarain, visitó a sus clientes en la nueva cárcel. El letrado dijo a El País que el trato es correcto de ambas partes.