PABLO PERA PIROTTO
Después de trabajar en distintas áreas y sufrir los avatares de crisis y reestructuras, hace cinco años Julio Martínez decidió jugarse a emprender su propio negocio. Y qué mejor que apostar a lo que siempre le había apasionado desde que era un niño en el Cerrito y no faltaba a ningún partido de Nacional junto a su abuelo y su padre.
Fue su pasión por el deporte y su historia lo que lo llevó a empezar a juntar camisetas, zapatos, banderas, banderines, fotos y viejos álbumes de figuritas, "todas son cosas que representan una época muy distinta a la actual", comenta Martínez.
Aquellas pelotas de fútbol con los gajos de cuero cosidos a mano que protagonizaron grandes partidos en épocas en las que el Uruguay era potencia mundial en el deporte, son solo parte de los históricos objetos que tiene en su negocio de la Galería Central.
Actualmente el espacio del local le ha quedado chico para exhibir tantas cosas, por lo que periódicamente realiza exposiciones en donde selecciona lo más antiguo o valioso, como la camiseta de Nacional del año 1959, con botones a modo de camisa, o la de Peñarol del año 1961, bautizada por los relatores de fútbol como "la camiseta fantasma", por sus casi invisibles números de color blanco.
Estas piezas de colección llegan a sus manos de diferentes formas. Ya sea comprándolas en las distintas ferias barriales como a los familiares de ex futbolistas e incluso directamente a ex jugadores que, apremiados por dificultades económicas, deciden desprenderse de gran parte de los recuerdos acumulados durante su carrera.
CLIENTES. Los mayores compradores de Martínez son gente de más de treinta años, ya que, como él mismo explica, "los muchachos de veinte lo máximo que han vivido es la Copa América de 1995. Además, lamentablemente muchos tienen la idea equivocada de que lo viejo no sirve para nada".
Pero, como sucede en otros rubros, el mercado local es muy reducido para este tipo de objetos. "Yo acá tengo detectado unos cuatro coleccionistas de camisetas de fútbol y siendo generoso deben existir unos diez más", dice Martínez, quien compara estas cifras con lo que sucede en Argentina. Solamente en una asociación de coleccionistas de camisetas de fútbol que él integra en Buenos Aires hay unos dos mil miembros.
En relación al mercado internacional, al parecer nuestra historia no es demasiado requerida por los compradores, a excepción de hechos muy puntuales.
Por ejemplo, en febrero de este año estuvieron de visita por Montevideo el director del museo del fútbol de Edimburgo junto al director del futuro museo del fútbol de Hamburgo. Ambos buscaban objetos históricos en nuestro país y, como no podía ser de otra manera, fueron a parar al negocio de Martínez.
"Compraron bastantes cosas y entre ellas algo que era muy lindo: un gran cuadro que mostraba toda la secuencia fotográfica de la construcción del Estadio Centenario". Estos extrajeros se llevaron, también, un micrófono de relator de radio de la década del `40, que increíblemente funcionaba, junto con algunas pelotas y zapatos de fútbol, elementos que en Europa son muy difíciles de encontrar, y menos aún en buen estado de conservación.
"Es una lástima que ese material no se quede en nuestro país. Yo creo que cada club debería tener una pieza dedicada a sus triunfos. Cualquier equipo, por más chico que sea alguna vez le ganó a Peñarol o Nacional, o fue campeón en la B", reflexiona Martínez, quien confiesa que está escribiendo un libro sobre la historia de las camisetas del fútbol uruguayo como forma de aportar al conocimiento de la rica historia de nuestro principal deporte.
Martínez asegura con orgullo que el suyo es el único local comercial del país que se dedica exclusivamente a vender objetos que forman parte de la historia del deporte uruguayo. Más de mil camisetas de clubes de fútbol, básquetbol y de la selección de distintas épocas, cuelgan al lado de pelotas, fotos, álbumes y diarios de fechas que marcaron glorias pasadas. A pesar de lo reducido del mercado local de coleccionistas, rescata el valor de lo antiguo y opina que todos los clubes del país deberían tener un espacio dedicado al recuerdo de sus triunfos.
Perfil
Nombre:Julio Martínez
Nació:Montevideo
Edad: 40 años
Profesión: Propietario de la tienda de artículos históricos de fútbol
Otros datos: Tiene un hijo de siete años
Tesoros personales
Son alrededor de 370 camisetas, en su mayoría de fútbol, las que integran el santuario personal que Martínez tiene en su hogar. Esos "testigos" de la historia del fútbol uruguayo de distintas épocas no están a la venta y forman parte de una completa colección personal. Entre sus objetos más apreciados se destacan dos camisetas del Club Nacional de Fútbol, el cuadro del que es socio desde que nació: una utilizada por "el artillero" Luis Artime en 1971, año en que los tricolores fueron campeones de América y del Mundo, y otra de 1949 que perteneció a Atilio García, una de las máximas glorias del equipo del Parque Central. "Esas no las vendo por nada", dice con orgullo el coleccionista.