FLORENCIA BELTRÁN | MAGISTER EN FAMILIA
Ignacio y Agustina tienen varios hijos, y hace un par de semanas tuvieron una conversación amena con un matrimonio amigo que tiene hijos con edades similares. Uno de los temas que salió a la luz es la importancia del deporte, y especialmente en tiempo de vacaciones.
Entre las preguntas que se cuestionaban, era si no era demasiado temprano que su hijo menor, que aún es un bebé de pocos meses, se iniciara en la actividad acuática. Sus amigos les comentaron, para empezar, que el deporte es mucho más que una actividad física, es una excelente ocasión para forjar un vínculo saludable con los hijos. Además, estimula el desarrollo físico, sensorial y emocional, y favorece la capacidad de adaptación a los cambios. Por otra parte, en la medida que el niño crece, es muy saludable estimularlo para que practique un deporte que se elige de acuerdo a su edad; a su capacidad motora; a su grado de madurez física y psicológica e intereses.
Los dos matrimonios también hablaron sobre la importancia de no influir en los hijos para ser competitivos, sino que experimenten la actividad deportiva de forma natural y lúdica ya que en la adolescencia, si lo desea, podrá especializarse en un deporte. Según el sitio www.padresok.com. no existe una relación estrecha entre la precocidad y la excelencia. En términos generales, la práctica de un deporte pone en juego un sinfín de valores, los cuales el niño irá interiorizando y le ayudará a construir una personalidad íntegra, coherente, que no cambie según las influencias del ambiente.
Los deportes en equipo implican un momento ideal para la socialización. Por medio de ellos se aprende a: compartir con el grupo objetivos comunes, expresar emociones ante el resultado obtenido, enfrentarse con éxitos y derrotas, y comprender que el esfuerzo y la preparación son un paso previo a la consecución de una meta.
También en este caso, la familia cumple un rol fundamental al implicarse en la práctica de deportes ya que los hijos se sienten, de esta manera, respaldados y contenidos. A su vez, es capital animarlos y felicitarlos por las victorias alcanzadas, así como también llamarles la atención, evitando lastimar su autoestima, cuando su actitud no ha sido correcta, por ejemplo, por falta de compañerismo, agresividad o por no respetar las normas propias del deporte.
En conclusión, para que los padres acompañen activamente a sus hijos deberían estar familiarizados también con el deporte.
Papel activo de los padres en el deporte.
Asistir a los encuentros deportivos y comentar con los hijos las jugadas; brindarles apoyo emocional; tener expectativas realistas sobre los hijos; aprender sobre el deporte, ayudar al hijo a aprender a manejar las decepciones, a ganar y a perder.
El programa DUO del método Leonarmi.
Objetivos: Aprender con el placer del agua, enriquecer la calidad del vínculo afectivo, potenciar la autonomía dentro y fuera del agua. Fin del programa agua: estimular el instinto de supervivencia; adquirir dominio y control del cuerpo; aprender a flotar, a moverse y a nadar.
Los beneficios del deporte en niños.
Físicos: aumenta la resistencia cardiovascular; mejora la resistencia y la fuerza muscular; aumenta la flexibilidad; potencia el conocimiento del propio cuerpo y ayuda a desarrollar las capacidades de coordinación. Beneficios psíquicos: favorece seguridad, autoestima y autonomía.