El Ministro de Transporte y Obras Públicas declaró en Colonia que "el desafío más importante" que tiene esa secretaría de Estado, durante el presente año, es el tratamiento de la infraestructura ferroviaria. También reflexionó que un país que "se precie de ser centro de servicios, de comercio y de transporte, no puede privarse de un modo tan importante como es el ferroviario". Con la recuperación de la infraestructura ferroviaria, AFE, que ahora opera como una empresa de transporte, podrá mejorar su rendimiento. También, se abrirá la posibilidad de que otras empresas entren al mercado ofreciendo el mismo tipo de servicio (El País, 14 de enero).
Las palabras del Ministro son alentadoras. Hasta este momento la estrategia de transporte de pasajeros y de carga de sucesivos gobiernos parece haberse concentrado en un solo modo de transporte: la carretera.
El sistema de transporte es uno de los elementos esenciales para el desarrollo económico y urbano de los países. Su propia naturaleza y su innegable valor estratégico han determinado que muchos países incluyan a la determinación de una política de transporte de largo plazo como una de las primeras prioridades nacionales.
La mayor parte de las exportaciones uruguayas consisten en productos primarios que deben competir en mercados globales donde los empresarios tienen poco o ningún control sobre la oferta. Ello hace necesario reducir los costos de producción, especialmente los asociados con el transporte interno. Esta prioridad ahora se hace aún más urgente, debido al significativo aumento en la demanda por servicios económicos para el transporte en masa de embarques de madera. Este es un producto primario, de bajo valor unitario, exportado en embarques de gran volumen y muy vulnerable al costo del transporte.
El ferrocarril es el medio óptimo para el transporte terrestre de distancias medianas. En ese papel, tiene una cantidad de ventajas sobre su competidores más cercanos, el camión y el ómnibus. No solamente en términos de costos, sino también debido a que ejerce una presión bastante menor —y más controlable—sobre el medio ambiente. Esperamos que las declaraciones del Ministro marquen el inicio de una nueva etapa, más positiva y productiva, para el ferrocarril en el Uruguay.