El gobierno argentino reiteró que considera que es motivado por intereses políticos el paro agropecuario impulsado por tres organizaciones de productores, que acordaron no enviar animales a los mercados de haciendas, ni comercializar granos durante 9 días.
El jefe del gabinete de ministros, Alberto Fernández y la ministra de Economía, Felisa Miceli, declararon por separado que consideran injustificada la protesta y que la situación nunca fue mejor para los productores del campo.
"La gente del campo nunca ganó tanto dinero como en este tiempo y nunca expresó tanto desprecio por el resto de los argentinos como en este tiempo",afirmó Fernández. La ministra Miceli aseguró que "las causas por las que se sostiene el paro tienen motivo políticos ideológicos" y agregó que la situación del campo, "comparada con la del resto de la sociedad es sustancialmente mejor".
El paro fue dispuesto por la Sociedad Rural Argentina, Las Confederaciones Rurales Argentinas y la Federación Agraria Argentina, quienes sostienen que la intervención gubernamental en los mercados beneficia a grandes frigoríficos y no a los productores.
Los ruralistas reconocen que fue beneficiosa para el campo tanto la devaluación del peso argentino, dispuesta a comienzos de 2002, como la decisión de Kirchner de mantener un tipo de cambio alto para favorecer las exportaciones.
El gobierno defiende las retenciones como una medida para impulsar la redistribución de los ingresos, consignó AP.