Segundo afuera: "divorcio" entre Herrera y Barrero

Surgió en el Edificio Libertad en presencia de la madre del "Ratón"

JORGE SAVIA

Desde afuera la realidad que se veía era que Caril Herrera ganaba y ganaba, cobraba fama, se posicionaba entre los 10 primeros del ranking mundial de peso supermosca, y quienes manejan su trayectoria hablaban de que la meta de ir a pelear por el título de campeón del mundo con el japonés Takuyama era cada vez más realizable.

Sin embargo, por dentro había algo que no andaba en consonancia con lo que se apreciaba, y que podía inferirse, si acaso, por detalles como que en los 5 primeros meses de 2006 el invicto hizo 4 peleas y en los restantes 7, pese "al viento en la camiseta" de los triunfos y la proyección internacional alcanzados, protagonizó solamente 3 combates, uno de los cuales fue la revancha ante el argentino Ricardo Ariel Toledo, con el que peleó porque no surgió otro adversario y, para colmo de males, terminó sin decisión, por un tempranero y polémico choque de cabezas ocurrido en el segundo round.

Como Herrera -a partir de sus condiciones naturales- es en gran medida el producto de un emprendimiento público-privado encarado entre el programa de la Presidencia de la República denominado "Knock Out a las Drogas", que lo ha rodeado de los recursos logísticos -médico deportólogo, preparador físico, dietista, un complejo donde trabajar la parte física como un deportista de alta competencia y hasta lugares donde concentrarse- y los empresarios Juan María Vanrell, Sebastián Amaya y hasta el argentino Osvaldo Rivero desde Buenos Aires, entre todas las partes se fijaron un encuentro de sinceramiento, análisis en torno al futuro del boxeador para el mediodía del lunes pasado.

La reunión en el Edificio Libertad, donde participaron Hugo Casada, coordinador del programa "KO a las Drogas"; el Dr. Pedro Larroque; el Prof. Juan Urrutia; los empresarios; Ramón Barrero, que era el DT del "Ratón"; el propio pugilista; y también su madre, arrojó un resultado cortante: Herrera y Barrero se desvincularon.

¿La causa? Herrera no estaba conforme con el porcentaje de sus bolsas que le correspondía al entrenador, y el técnico, a su vez, se contrariaba porque el cerrense no seguía "a pie juntillas" todas las indicaciones técnicas que el DT le hacía a diario en el gimnasio.

El tema es que ahora todo el "proyecto Herrera" quedó envuelto en una gran interrogante, porque el boxeador está rodeado de casi todos los elementos científicos necesarios para triunfar, pero carece de algunos muchísimo más elementales, e igualmente indispensables: no tiene técnico; tampoco un gimnasio como el "Golden Gym"; y, si se le consigue un entrenador local (¿el "Chino" Rosales?) , no es fácil que donde trabaje esa persona haya "sparrings" para "guantear" con la exigencia que Herrera precisa hoy, cuando en enero combatirá con un rival argentino de primera línea en el Hotel Conrad y sus manejadores trabajan para que pelée por el título mundial de la Asociación Mundial de Boxeo ante el japonés Nobuo Nashiro (9-0-0) en marzo.

La única salida sería que el "Ratón" vaya a trabajar -y radicarse- con nuestro compatriota Julio García en Buenos Aires.

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