La ingrata Jennifer y el pobre Ojani

HENRY SEGURA

Ella estaba celebrando el fin del rodaje de Selena. El mesero tomó un ómnibus y llegó hasta la fiesta para proponerle casamiento a la protagonista del film. Así cuentan que se concretó el matrimonio entre Jennifer Lopez y el cubano Ojani Noa. Era 1997. Un año después la pareja se estaba divorciando e iniciando un proceso de desencuentros que llegan hasta ahora.

Los litigios tienen que ver con las intimidades de la pareja, transformadas en mercancías de alta cotización en un mercado donde el escándalo parece ser más redituable que la imaginación.

Como Jennifer interpuso una demanda en Los Angeles argumentando que su ex le había pedido cinco millones de dólares para no sacar un libro con detalles de su relación, Ojani buscó sus atajos.

Antes que la demanda de ella se contratara, el mesero había distribuído copias del manuscrito original. El New York Post decía que en el libro Ojani aseguraba que Jennifer le había sido infiel con un actor de Anaconda y que había mantenido relaciones con Marc Anthony, pese a que éste estaba casado con Dayanara Torres. Semejante jardín merecía un libro o algo que fuera igualmente redituable, como un acuerdo por los cinco millones de dólares. Más razones tenía el hombre si se recuerda que además había sido despedido del restaurante Madre`s que la actriz tiene en Pasadena.

Desempleado, sin poder publicar el libro, tampoco pudo debutar como actor en Hollywood por las mismas razones. Según ella, el personaje de él era casi un calco de la realidad que habían vivido: hacía de mesero que termina casándose con una actriz. Así nomás.

Con todos los caminos cerrados, Ojani sigue peleando por su libro. La semana pasada decía que Jennifer no entendió de qué iba la publicación. "Yo iba a hablar también de mis otras novias", dijo.

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