THE ECONOMIST
Lo definen como el viaje más arriesgado que haya realizado un pontífice católico en tiempos modernos. Algunos de los riesgos de la visita papal a Turquía, son inevitables, pero otros han sido responsabilidad propia.
El viaje de Benedicto XVI, que empieza hoy, fue concebido como un ejercicio de diplomacia intercristiana: una visita al patriarca Bartolomeo I, principal obispo de la Iglesia Ortodoxa, que vive en Estambul.
Fue por insistencia del gobierno de Ankara que el propósito del viaje se amplió hacia una oportunidad para el Pontífice de probar y posiblemente reexaminar su hasta ahora escéptica visión de Turquía. Pero en los últimos meses los profetas no han sido benignos. El Papa molestó a dos grandes sectores de la sociedad turca con un discurso el 12 de septiembre en el que citó (sin endosar) un emperador bizantino que sugirió que el Islam no engendró nada más que violencia. Los devotos musulmanes en Turquía (y en el mundo) se ofendieron por el insulto a su fe. Nacionalistas seculares turcos se erizaron ante la mención de un monarca bizantino. No sorprendió que algunos miembros del gobierno turco se las hayan visto negras para encontrar excusas para no encontrarse con el Papa, aunque el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, se reunirá hoy con Benedicto.
Movimientos diplomáticos de último minuto parecen haber calmado algunas de las tensiones que se formaron alrededor de la visita. El domingo, el Papa dijo que quería que el viaje mostrase su "estima y sincera amistad con Turquía". Benedicto hará una visita a la Mezquita Azul durante su estadía en Estambul, un paseo que el Vaticano presentó como un "signo de respeto" a los musulmanes. El funcionario más importante del Vaticano, el cardenal Tarcisia Bertone, también dio una nueva perspectiva cuando habló de una membresía turca a la Unión Europea.
La posición oficial vaticana ni respalda, ni se opone a la candidatura turca. Pero el cardenal Bertone dijo que esperaba que Turquía pueda cumplir los requisitos de la Unión Europea. Hay también señales de un acercamiento del otro lado. El canciller turco, Abdullah Gul, dijo este fin de semana: "esperamos que esta visita termine con los malentendidos entre cristianos y musulmanes". Pero en una muestra de descontento, una marcha anti-Papa reunió a 20.000 personas.
Los riesgos son ciertos. Gul fue citado diciendo que las precauciones tomadas por el gobierno son más elaboradas que las de la última visita de George W. Bush. "No podemos olvidarnos lo que pasó en la plaza San Pedro en 1981", dijo. "Desafortunadamente quien le disparó a Juan Pablo II era un turco".
De hecho, el hombre que intentó asesinar al anterior Papa, Mehmet Ali Agca, está encerrado en una cárcel en Estambul. Sus dichos, desde su celda, de que el Papa corre peligro también son creíbles. Miembros de los ultranacionalistas Lobos Grises, hicieron una "ocupación" simbólica del museo Hagia Sofia en Estambul (alegando que el Papa podría intentar que vuelva a ser una iglesia) y se informó que en Izmir se arrestó a miembros de un grupo cercano a Al Qaeda.
Aún antes de septiembre, el Vaticano veía el viaje como una misión difícil. Primero, el Papa ha dejado claro que duda del ingreso turco a la UE. Un promotor de que Europa es fundamentalmente cristiana, el entonces cardenal Ratzinger, le dijo a Le Figaro en 2004 que "Turquía siempre representó otro continente, en contraste permanente con Europa".
A pesar de que Benedicto XVI no es lo que se dice uno de los mejores amigos de Turquía en Occidente, muchos liberales turcos critican que sus líderes políticos perdieron la oportunidad de que la visita se vuelva una demostración de apertura, tolerancia e ideales europeos.
Razones para las críticas
El 12 de setiembre de 2006, en Ratisbona, Alemania, Benedicto XVI citó a un emperador cristiano del siglo XIV que caracterizó al Islam como una religión violenta. "Sólo muéstrenme qué trajo Mahoma que fuera nuevo, y ustedes encontrarán ahí tan sólo elementos malignos e inhumanos, como su orden enfocada a diseminar la fe que él predicaba mediante la espada", citó el Papa al emperador, en un discurso ante 1.500 estudiantes y facultativos.
El Vaticano dijo que el discurso intentó destacar la incompatibilidad entre la fe y la violencia, y el Papa posteriormente expresó que lamentaba haber ofendido a los musulmanes. El 99% de la población turca profesa la fe islámica.
Pero además, muchos turcos perciben a Benedicto como símbolo de la resistencia a las ambiciones del país de integrar la Unión Europea (UE) debido a que alienta el fortalecimiento del cristianismo en el continente. En 2004, durante los últimos meses del pontificado de Juan Pablo II, el entonces cardenal Joseph Ratzinger declaró públicamente que una entrada de Turquía en la UE sería "un gran error", una opinión personal que no reflejaba la postura oficial del Vaticano.
Protagonistas
Benedicto XVI | Sumo pontífice
Es recibido con manifestaciones en su contra debido a la percepción de que es contrario al ingreso de Turquía a la Unión Europea y por sus comentarios sobre los musulmanes que irritaron al mundo islámico.
Recep Tayyip Erdogan | Primer ministro turco
Decidió reunirse con el Papa hoy en el aeropuerto de Ankara durante 15 minutos. Está presionado por los musulmanes (99%) pero como busca ingresar a la Unión Europea debe mostrarse tolerante.
Bartolomeo I patriarca de Constantinopla
El jueves está previsto que los dos dignatarios hagan pública una declaración conjunta sobre su voluntad de reconciliar a las dos principales ramas del cristianismo, separadas desde hace un milenio.