Chávez se encamina a conseguir 6 años más

Elecciones venezolanas. El opositor debió apelar al arsenal típico del presidente

Hugo Chávez por Arotxa 200x347
Hugo Chávez por Arotxa
El País

MIGUEL ANGEL BASTENIER EL PAIS DE MADRID

El gran sustento electoral de Hugo Chávez está conformado por las clases empobrecidas beneficiadas por sus "misiones". Para atraer la atención de esos votantes, el candidato opositor Manuel Rosales debió jugar el mismo juego que el presidente.

Nadie duda, excepto los que tienen demasiado miedo a Hugo Chávez para soportar la idea de su victoria, que el ex militar vencerá en las elecciones del domingo 3 de diciembre, revalidando su mandato presidencial, y con ello habrá obtenido su tercera victoria en ocho años, citas electorales todas ellas sometidas a un control internacional que garantiza una razonable pureza a la hora del sufragio.

La pregunta es con cuánta ventaja. El presidente del llamado "socialismo del siglo XXI", afirma que espera 10 millones de sufragios. Pero esto es tan difícil como que pierda ante su único rival: Manuel Rosales, gobernador de Zulia, caja fuerte del crudo venezolano.

Para alcanzar esa millonada de sufragios debería votar casi el 100% del electorado y al menos dos tercios hacerlo por el líder del Movimiento V República. De manera mucho más terrenal, los que no son chavistas pero tampoco lo ven como la encarnación del mal, le dan entre 10 y 15 puntos de ventaja. La más reciente encuesta decía que obtendría un 48% contra un 41% de su rival.

Lo cierto es, sin embargo, que cualquiera que sea la diferencia final, o incluso en su derrota, Chávez ha conseguido que su rival juegue a la contra. Su eslogan de campaña es "Atrévete; atrévete a no votar al presidente". Igualmente, mientras Chávez multiplica su generosidad inaugurando obras, prometiendo mejoras y repartiendo subsidios y servicios, Rosales ha tenido que inventarse un proyecto que tiene la impronta del más puro chavismo: se trata de "Mi Negra", una tarjeta de ese color que le permitiría repartir hasta el 20% de los beneficios petrolíferos, por un monto de miles de millones de dólares anualmente, a los estratos más humildes de la población, y en particular a los 2,5 millones de desempleados. La cifra no es ociosa porque en unos tres millones de ciudadanos, en una población de 24 millones, se calcula el apoyo puro y duro del presidente.

Son, efectivamente, unos tres millones de venezolanos los inscritos en los cuatro programas sociales que constituyen desde su implantación en 2003 el buque insignia de ese nuevo socialismo, que aquí reciben el nombre de "misiones": lectura y escritura básica para adultos, escuela primaria para todos los niños que no tienen acceso a ella, estudios de bachillerato y entrada en la universidad en los mismos casos anteriores. Rosales, obligado a jugar "de visitante", aspira, por tanto, con métodos "chavistas" a conquistar esa clientela electoral consistente en desempleados, analfabetos y marginados de la educación. Aún así, como campeón de los pobres, Chávez ya tiene una imagen que difícilmente puede emular una apresurada promesa electoral.

Lo mejor que tiene Rosales, aparte de al menos la mitad de las cadenas de televisión y el apoyo tan visiblemente feroz de muchos de los más importantes diarios -lo que en sí mismo es un formidable spot en favor del pluralismo del sistema- es el respaldo del mayor intelectual de izquierda del país: Teodoro Petkoff, ex comunista, ex guerrillero, ex ministro del presidente demócrata cristiano Rafael Caldera a mediados de los noventa, y hoy aposentado en la socialdemocracia.

Las dos izquierdas latinoamericanas, si hemos de dar crédito a las etiquetas de cada uno de los contendientes, se enfrentan para la presidencia: la socialdemocracia "a la europea", amena y sabia, quizá poco pendenciera, y la gran ensoñación radical y revolucionaria. Sería la segunda la que tiene las mejores cartas en la mano.

Las cifras

Total de candidatos

a la presidencia que se presentarán a las urnas el 3 de diciembre; pero solo dos tienen chance

Abstención

en las elecciones parlamentarias de 2005, la última convocatoria a las urnas realizada en Venezuela

17

74,7%

Uruguayo verificará comicios

caracas El diplomático uruguayo Juan Enrique Fischer será el jefe de la Misión de Observadores de la Organización de Estados Americanos de las elecciones presidenciales de Venezuela, el próximo 3 de diciembre.

Fischer, ex embajador de Uruguay en la OEA y en Gran Bretaña, arribó en la noche del martes a Caracas. Ayer se entrevistó con el canciller venezolano, Nicolás Maduro, quien se expresó "gratamente impresionado" con el diplomático.

Fischer es "un hombre conocedor de la realidad latinoamericana", declaró Maduro. "Le hemos dado todas las garantías, en nombre del gobierno del presidente (Hugo) Chávez y expresado nuestra alegría de que se encuentre en el país para que, junto a los otros observadores, sean testigos de la fiesta democrática, electoral y de paz que va a cumplir el pueblo de Venezuela", agregó.

La OEA aún no ha determinado el número de observadores que desplegará en el país para supervisar las elecciones. Sí lo ha hecho la Unión Europea (UE). La jefa de esta última misión, Mónica Frassoni, dijo que 130 miembros de esta delegación trabajarán en 17 de los 23 estados de Venezuela, auditando y vigilando todas las fases del proceso electoral.

Observadores del Centro Carter, fundado por el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, también estarán presentes en esta instancia electoral.

El Comité Nacional Electoral (CNE) informó que serán al menos medio millar los observadores desplegados en todo el país.

Desde su triunfo electoral en 1998, Chávez ha vencido en todas las contiendas electorales en las que ha participado. Pese a las constantes acusaciones de fraude de los opositores, ningún observador notó irregularidades.

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