Es el primer álbum con canciones propias e inéditas luego de una seguidilla de grabaciones con versiones de temas ajenos, recorridos por los grandes éxitos y caprichos tangueros.
El entusiasmo de prácticamente toda la prensa argentina por un nuevo trabajo de un artista que ya lleva más de dos décadas de trayectoria es algo llamativo.
Porque pensándolo un poco, ¿qué sorpresa o revelación nos puede deparar un nuevo disco de un artista cómodamente instalado en una vida burguesa, con un cancionero superexitoso, versionado por muchos y homenajeado por otros tantos?
La respuesta más obvia es que ninguna. Sin embargo, lo que parece celebrarse no es tanto una vuelta de tuerca a un estilo que ya es clásico en el rock argentino. Más bien, lo que se presenta como un motivo de festejo es que Calamaro "vuelve" a grabar canciones como las de antes: seductoras melodías con letras que destilan un amor por las palabras que muy pocos parecen profesar en estos últimos tiempos.
Además, muchos festejan que el nuevo álbum corte una racha de ediciones con versiones de temas ajenos, recopilaciones de grandes éxitos en vivo -tanto en formato CD como en DVD-, tributos a cargo de otros artistas y la primera incursión hecha y derecha del Salmón por el tango, en el disco Tinta roja, grabado junto, entre otros, el pianista uruguayo José Reinoso.
Los fanáticos del autor de temas como Mil horas y Mi enfermedad sufren síndromes de abstinencia cuando su ídolo no les entrega con regularidad canciones nuevas.
Pero también sufren si Calamaro se excede. "Mis seguidores viven indignados y decepcionados. Sufrieron con El salmón... ¡Y ahora sufren porque no hago El salmón todos los días! Están alterados desde que grabé El cantante. El salmón es un disco con 103 grabaciones-canciones. No sé si es un exorcismo o si es un caso de posesión diabólica... o sea el momento anterior al exorcismo. Lo más preocupante es que, después de El salmón, seguí grabando con similar intensidad un par de años más", comentó Calamaro para otro medio de prensa de su país.
DE A DOS MEJOR. El palacio de las flores es prácticamente un disco a dúo entre el ex-Abuelo de la Nada y Los Rodríguez y una figura histórica del rock argentino, Litto Nebbia. Producido artísticamente por Nebbia, el álbum tiene 17 temas. Seis pertenecen a Calamaro, cuatro fueron compuestos por los dos músicos, cinco son de Nebbia (entre ellos uno de 1970, Rosemary) y hay un cover, una relectura del bolero de Armando Manzanero Contigo aprendí.
El proyecto no nació de manera tan armoniosa como dan a entender los involucrados luego de terminada la grabación. Al respecto, Nebbia decía: "La verdad es que cuando se reúnen dos figuras conocidas, las cosas suelen terminar mal. Charly-Spinetta, Sabina-Páez, Cortez-Cabral, todos terminaron mal. Es como si los dúos siempre tuvieran que terminar peleados. Si no, mirá el ejemplo de Tom & Jerry".
Pero las charlas, el repaso por los gustos en común y las anécdotas, propició el acercamiento necesario entre Calamaro y Nebbia. "Hablamos de las cosas que nos gustan, que amamos y lógicamente de las que detestamos. Para hacer un disco de esta naturaleza hay que saber mucho qué piensa el otro. Es como casarse... Porque, si no, un disco de `famosos` puede terminar sólo en eso: en una reunión de dos caretas" fue otro de los comentarios de Nebbia acerca de su unión con su cada vez más famoso y adulado parceiro.
Este, a su vez, definió el disco como uno de canciones, ni más ni menos: "En El palacio de las flores hay canciones de apariencia ligera y contenidos profundos, metáforas de la soledad, muñecos vudú con mil alfileres clavados en un corazón en venta que nadie viene a comprar... Una letra triste con una música alegre, como una buena comedia romántica, con puro ADN beatle", dijo en España el músico sobre su flamante trabajo y sobre la primera canción que suena en las radios, Corazón en venta.
"A los que critican el disco no les diría nada"
Un disco tan fresco como El Palacio de las flores no ha sido aún debidamente procesado por todos los opinadores profesionales de la prensa. Sin embargo, sí hay algunos pocos que tuvieron la oportunidad de oír el repertorio creado por Calamaro y Nebbia e interpretado por el primero. Gabriela Saidón, de Clarín, tuvo esa oportunidad y adelanta cómo suena el flamante disco, además de calificarlo como "Muy bueno". Según la crítica: "Sí hay una alta dosis milonguera en el tema que da nombre al disco, una canción nostálgica, intensa en el rescate del pasado, crítica, y que por momentos bordea la parodia, cuando se pone milonguera y termina con un `chan chán`... Musicalmente hay en las canciones mucho de Nebbia, sobre todo en algunos arreglos jazzeados, en su piano, en sonidos... de los `70. Y como para terminar con las genealogías, la portada del disco es una foto de Robert Freeman (fotógrafo de algunas tapas de los discos de Los Beatles, como Help! y Rubber soul).
Calamaro, en tanto, dice que las críticas lo tienen sin cuidado: "El salmón no recibió ni UNA sola crítica buena ... ni una. El Sticky fingers de los Rolling (el de Brown sugar y Wild horses) fue un CERO en la Rolling Stone yanqui. A aquellos que critican el disco no les diría nada. Son los que llegan tarde a todas partes o responden a tendencias de vanguardia de juguete".
Tres etapas en el camino del salmón
Hotel Calamaro | 1984
Editado el mismo año que Himno de mi corazón y uno antes que En directo desde el Ópera de Los Abuelos de La Nada, el disco era el primer paso del argentino por cuenta propia, cuando se empezaba a desmarcar de su antiguo grupo.
Alta Suciedad | 1997
Finalizada la experiencia grupal de Los Rodríguez, Calamaro se consagra a nivel popular con este álbum, un "superventas" repleto de éxitos (Loco, Todo lo demás también, Me arde, Flaca) y grabado junto a notables sesionistas estadounidenses.
El Salmón | 2000
"Suicidio comercial", "Despropósito creativo", "Exceso de vanidad"...Se dijo de todo sobre este quíntuple álbum, en el cual Calamaro apretaba el acelerador a fondo y se lanzaba, sin mirar atrás, hacia las turbulentas aguas de su inspiración.
En vivo en diciembre en baires
Luego de una ausencia de más de cinco años de los escenarios, Calamaro volvió a cantar en vivo en Argentina y España.
El regreso del cantante a los escenarios se produjo el año pasado cuando se presentó en el marco del festival rockero en Cosquín. "Ahí estuve tomando mate con los chicos de La Vela Puerca", contaba el argentino para El País hace unos meses.
Luego vinieron las giras por España y las presentaciones multitudinarias en Obras al aire libre y en el Luna Park, donde Calamaro fue acompañado por los músicos de la Bersuit Vergarabat sans El Pelado Cordera.
A pesar de que Calamaro sostiene profesar un gran amor por Uruguay -"Me siento medio uruguayo. No se olviden que yo empecé tocando con Beto Satragni, que uno de los Poetas de la Zurda, Jorge Larrosa, es uruguayo y siempre me consideré hincha de Peñarol", fue otra de sus declaraciones a El País-hace muchos años que no se presenta en Montevideo u otra localidad uruguaya. Y lo más probable es que su presencia en los escenarios uruguayos siga siendo una quimera. Pero los fanáticos orientales del gran cantautor porteño tendrán una nueva oportunidad de verlo en vivo los próximos 9 y 10 de diciembre, cuando Calamaro se presente una vez más en el Estadio Obras junto a su ex-compañero de Los Rodríguez Ariel Rot.