Es oriundo de la Patagonia. Se cansó de tocar canciones de otros en los boliches de Viedma, se enamoró de una porteña y enfiló hacia la capital con sus canciones.
Canta con voz bajita y, a veces, aguda. Muchas chicas lo encuentran encantador y algún que otro muchacho estudia sus canciones con la esperanza de sacar algún "pique" para alguna pretendida conquista.
Tiene dos discos grabados hasta la fecha: Azules turquesas y Ese asunto de la ventana, ambos editados por el sello independiente argentino Los Años Luz, también casa editorial de los uruguayos Martín Buscaglia y Ana Prada.
De factura artesanal, el primer disco lo puso en el circuito de solistas que van de boliche en boliche, haciéndose un nombre. El segundo, un proyecto ya más ambicioso, le permitió avanzar un casillero más, para entrar en la categoría "de culto", esa que está un poco antes del éxito propiamente dicho, la misma que ocupaba, por ejemplo, Jorge Drexler en España antes de ganar el Oscar.
Y hablando de Drexler, las comparaciones con el uruguayo han acompañado al patagónico en sus últimos tiempos. "No me molesta que me comparen con él, si bien creo que no tenemos mucho en común, más que un amor por la canción de corte autoral y personal y la voluntad de realizar distintas exploraciones en ese formato", decía Aristimuño la primera vez que estuvo en Montevideo. En esa oportunidad fue el artista que abrió la presentación conjunta de Kevin Johansen y Paulinho Moska en el Plaza.
Ahora regresa solito para un concierto que estará centrado en el repertorio de Ese asunto de la ventana, pero que obviamente recorrerá buena parte de Azules turquesas.
Autodescrito como "prolífico", Aristimuño dice que compone de noche, cuando Buenos Aires ya no emite tanto ruido y a tan alto volumen. "Me salen muchas canciones. Para el segundo disco, tenía muchísimas para elegir y al final quedaron estas quince", explicaba cuando visitó por primera vez la capital uruguaya.
Sus canciones abarcan muchas influencias, desde la Nueva Trova Cubana a Eduardo Mateo y Nick Drake, entre muchos.
"Tal vez eso tenga que ver con el hecho de que empecé tocando en bandas de covers en mi ciudad natal", contaba Aristimuño. "Tocaba todo tipo de canciones y estilos, como se espera de una banda de covers. Eso me sirvió mucho para aprender acerca de composición e interpretación, haciendo temas de otros. Lo disfruté. No reniego de haber iniciado mi camino en la música de esa manera. Hay músicos para los cuales eso parecería como algo muy vergonzoso. Pero a mí me sirvió para aprender y también para intentar encontrar una voz y un estilo propio, en el cual me gusta jugar a ser otro. No soy un cantautor autobiográfico, sino más bien lo contrario".
Lisandro Aristimuño
Cuándo. Hoy, 21 hs.
Dónde. Central.
Precio. 160 $