El director general de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy, destacó la reanudación de las negociaciones técnicas de la Ronda de Doha y se mostró optimista sobre el potencial para lograr avances, al conmemorar el miércoles en Montevideo los 20 años de la Ronda Uruguay del GATT.
Por su parte, el canciller brasileño Celso Amorim, instó a reducir a "cero" los subsidios agrícolas, a que los países ricos no interpongan "intereses mezquinos", y a mantener la "unidad" entre los países pobres.
"Se está trabajando en la cocina pero aún no hemos invitado a los ministros a la mesa", dijo Lamy sobre el acuerdo la semana pasada alcanzado por los 149 miembros de la OMC para reanudar las negociaciones técnicas.
La Ronda de Doha, lanzada en 2001 para poner la liberalización del comercio mundial al servicio del desarrollo, debió haber concluido a fines de 2004.
Las negociaciones habían sido suspendidas en julio pasado por Lamy, ante la falta de avances en el marco del conflicto Norte-Sur por los subsidios agrícolas.
Lamy se mostró optimista, y afirmó que el avance de la Ronda de Doha depende de las concesiones que Estados Unidos, la Unión Europea y Japón quieran hacer.
"Necesitamos que que Estados Unidos acepte mayores reducciones de sus subsidios, y que la Unión Europea, Japón e India (acepten) una mayor reducción de sus barreras", señaló Lamy en conferencia de prensa.
"Esa es la clave, todos los miembros deberán hacer un esfuerzo, y lo harán si ven que los principales jugadores se mueven", agregó, indicando que "hay que ponerle cifras a esos esfuerzos".
En tanto, Amorim, afirmó que "las condiciones para concluir de manera exitosa la Ronda de Doha siguen dadas" pues "no hay diferencias conceptuales insuperables. Lo que está en juego no es la inclusión o exclusión de uno u otro tema" sino que "estamos hablando de cifras".
"La cifra de uno de los más importantes aspectos de las negociaciones agrícolas, subsidios a las exportaciones, ya la conocemos. La cifra es cero", aseveró en su discurso en la conmemoración de los 20 años de la Ronda Uruguay del GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio), que sesionó de 1986 a 1994, y dio lugar a la creación de la OMC.
Amorim, que fue representante permanente de Brasil ante el GATT durante la Ronda Uruguay y como canciller firmó en 1994 la Declaración Ministerial de Marruecos, que creó la OMC, afirmó que cumplir el "mandato de Doha es esencial para la (...) eliminación de la pobreza y (la) promoción del desarrollo".
Aseveró que "el fracaso de las negociaciones no es una opción", pues "su impacto (se haría) sentir en la seguridad y estabilidad mundiales" al tiempo que tendría "graves consecuencias para la credibilidad del multilateralismo".
Amorim dijo estar "convencido de que estamos tan cerca de un resultado equilibrado", que un fracaso de la Ronda de Doha es "inaceptable".
Para avanzar, indicó, "los países ricos tienen que demostrar su liderazgo y no permitir que intereses mezquinos y sectoriales (...) se interpongan" y "los países pobres, empezando por el Grupo de los 20, pero también los menos desarrollados, especialmente los de Africa, tienen que mantener su unidad".
De eso depende (...) el futuro mismo de un sistema multilateral de copmercio que promueva el desarrollo, la justicia social y el fin de la pobreza en el mundo", afirmó.
En su discurso, Lamy rindió tributo a todos aquellos que negociaron la Ronda Uruguay y apeló a que "su ejemplo y experiencia inspire a los negociadores de hoy".
La Ronda de Doha, "con su foco en el desarrollo y la agricultura, es la continuación, la expansión y la mejora de los resultados de la Ronda Uruguay. Y el potencial para esa mejora está al alcance de la mano", afirmó Lamy.
La presente Ronda insta "a reducciones sustanciales en los subsidios que distorsionan el comercio, y a resultados más tangibles y justos para los países en desarrollo", señaló.
Por tanto, llamó a "una exitosa conclusión" de la Ronda de Doha, "con la misma determinación que 20 años atrás".
AFP