Son tantos los temas políticos que requieren diariamente la opinión de la prensa que, a veces, se escapan por el foro y como en las obras de teatro de Pirandello hay que hacerlos volver al escenario. Uno de ellos es más o menos anciano, en términos periodísticos, y el otro acaba de nacer, pero ambos se disputan un lugar en el editorial reclamando la atención del lector. Lo lamentable es que los actores de ambas historias agraviaron en las dos oportunidades al Partido Nacional. Y eso no se puede dejar pasar en silencio.
Cuando el Presidente de la República convocó a los partidos políticos para informarles sobre las, entonces, auspiciosas tratativas con Estados Unidos sobre el TLC, entregó a sus representantes un documento titulado "Evaluación preliminar de un posible Acuerdo", recogiendo las conclusiones de las tareas que se había encomendado a los "Grupos de Trabajo" y a la "Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior". Todos pensaron -quienes lo recibieron, los periodistas, quienes tenían a su cargo el estudio del tema- que él contenía "fehaciente e integralmente una evaluación" del asunto al que se refería. Pero no era así. De casualidad vino a saberse, en una Declaración emitida por intelectuales y legisladores, en su mayoría de izquierda, que en ellos se habían introducido "modificaciones en los textos... para relativizar los aspectos más críticos de los informes realizados". Y un firmante complementó esa versión precisando que "cuando se les da el resumen del informe de esa Comisión a los líderes de los otros Partidos, se le saca todas las partes que la Comisión planteaba como dudas, como prevenciones".
Sigue siendo realmente insólito y configurando un agravio al Partido Nacional, por lo menos, que el Presidente le haya entregado oficialmente un documento mutilado, flechado, incompleto, como si se tratara de una envío a un Comité de Base. Sólo el hecho que otra serie de novedades invadieron la escena, permitió que pasara casi desapercibida una actitud que, en otras circunstancias, hubiera provocado un incendio, reclamando por la falta de respeto a una colectividad política que contribuyó a construir el país -el país no lo hizo sino que lo está destruyendo el Frente Amplio-, y que en sus ciento setenta años recién cumplidos no se merecía la afrenta de que fue objeto. Esa fue una ofensa del Poder Ejecutivo.
Otra ofensa le acaba de inferir la mayoría oficialista del Parlamento, empujando a los ponchazos una resolución de la Cámara de Representantes tendiente a aprobar en pocas horas, sin estudio y sin discusión, el ingreso de Venezuela al Mercosur. Lo que en la Comisión de Economía configuró, hace pocas semanas, un precedente, la mañana en que entregaron a la oposición, media hora antes de comenzar la discusión, un voluminoso paquete conteniendo el proyecto de ley de reforma tributaria con más de un centenar de modificaciones resueltas por la Mesa Política del Frente, se convirtió en un atropello con este nuevo acto de servilismo en favor del totalitario Chávez, que, además, no sirvió para nada, ya que el agraciado no se presentó a la hora de unos festejos que ya estaban organizados. Lo único bueno de esa deplorable jornada es que se va a producir una vacante de legislador. Sin tener por qué dudar que el senador Curiel es un hombre de palabra, es oportuno recordar que durante un cóctel que tuvo lugar en el edificio Mercosur, según versiones de prensa, habría dicho : "Yo renuncio si Chávez no viene después de haber votado el ingreso al Mercosur". Y no vino.
En la espera de que ese anuncio se concrete, deben destacarse los términos de una Declaración de la Bancada de Diputados del Partido Nacional, donde considera que el trámite impuesto en el Parlamento es "un atropello a la práctica democrática y desprecia la seriedad de los procedimientos que debe cumplir cualquier ley" denunciando a la vez "la inexplicable urgencia en el tratamiento de este asunto, ocultando información y eludiendo un debate con transparencia". Otra vez se oculta información y se agravia al Partido.
Estuvo bien, por lo tanto, el Directorio, cuando hizo suya la declaración de la Bancada y convocó a la Agrupación Parlamentaria para analizar en profundidad el tema de la inserción internacional que está llevando adelante el gobierno así como el estudio de las eventuales acciones a adoptar.
Junto a ello debe reivindicar el respeto que el Partido se merece protestando por los agravios recibidos.