Brasilia n La dictadura brasileña que detentaba el poder en 1982 enfrentó un dile- ma diplomático al retener un avión de guerra británico durante la guerra de las Mal- vinas. Muestran documentos secretos revelados ayer por el diario Estado de San Pablo.
Según el periódico, la decisión del gobierno brasileño de impedir el envío hacia Malvinas de un avión Vulcan, un bombardero de la Fuerza Aérea Británica, provocó un profundo malestar en las relaciones de Brasil con el Reino Unido.
En junio de 1982, el bombardero, con problemas técnicos y cargado de armas, fue escoltado por cazas brasileños y aterrizó en Brasil, tras lo cual, sostiene O Estado, comenzó una "guerra diplomática" entre Brasil, el Reino Unido y Argentina.
Posición. "Los ingleses reclamaban que, al mismo tiempo que retenía al avión, el gobierno brasileño hacía la vista gorda para el paso por Brasil, en escala técnica, de aviones con armamentos que venían de Libia rumbo a la Argentina", escribe el diario.
Documentos del hoy extinto Servicio Nacional de Informaciones (SNI) muestran el problema que enfrentaba la dictadura brasileña -liderada por el presidente Joao Baptista Figueiredo- por la guerra entre Argentina y el Reino Unido.
"Era una cuestión complicada. Brasil defendía una solución negociada, pero declaró su apoyo a la pretensión Argentina por la posesión de las islas. Es decir, no era neutral. El problema era que, al retener el bombardero, el gobierno británico había pedido que se aplicaran reglas de neutralidad", dice O Estado.
"Si atendiéramos al pedido argentino, Gran Bretaña podría exigirnos la aplicación del estatuto de neutralidad también con Argentina, lo que sería incompatible con las diversas formas de apoyo que hemos dado a nuestro vecino", sostiene una carta enviada en ese momento por la cancillería a Figueiredo, citada por el diario.
Finalmente, Brasil devolvió el avión a Gran Bretaña, pero sin el armamento y con el compromiso que no sería utilizado en la guerra, como había solicitado Argentina.
La guerra de Malvinas empezó el 2 de abril de 1982, terminó 72 días después y se cobró 1.400 vidas. ANSA