JORGE SAVIA
"Bien, marchando", dice Andrés Scotti, como si nada, con la misma nitidez que si hablara desde la otra cuadra, aunque lo hace en la medianoche de Kazán, y alude a lo que ya es su cuarta temporada en el fútbol ruso, jugando en el Rubin, del que es uno de los pilares: "Estamos quintos, con un partido menos, lo que nos está dando la clasificación para la Copa Intertoto y la chance de un lugar en la de la UEFA. Es una campaña bárbara. Es la cuarta temporada que el equipo está en 1ª División y llevamos 2 clasificaciones a la UEFA: metiendo esta, serían 3 en 4 años".
Además, en medio de esa regularidad de su equipo, en el último partido el ex zaguero de Wanderers y Nacional metió 2 de los 5 goles con los que su cuadro ganó de visitante: "Son cosas que se dan rara vez. ¡Ja, ja, ja! En serio, el segundo que metí fue de rebote de un penal, pero el primero fue después de un córner, la pelota vino a mí, que estaba parado un poco más adelante de la mitad de la cancha, la paré con el pecho y me salió un zapatazo bárbaro. Fue un golazo".
RISA. De todas formas, aunque su perfomance en un fútbol duro -el día antes del último partido "había 9 grados bajo 0; menos mal que a la hora de jugar subió a 2, ligamos"- es elogiable, Scotti sabe que esa no es la causa de la llamada que le llega de Montevideo, sino el partido que jugará con la selección de Uruguay en Tiflis, ante Georgia, pasado mañana: "Los vi jugar. No son malos, es un equipo muy duro, sobre todo en casa; viene de tener dos malos resultados como local, pero hay que ver que perdió con los dos primeros del último Mundial: Italia y Francia. Salvo en esos casos, han complicado a todos sus rivales jugando de locales. Además, tienen jugadores por toda Europa: el 4 del Milan, uno que es compañero de Darío (Rodríguez) y Gustavo Varela en el Schalke, otro que está en Escocia, en el Rangers... y hay 3 que juegan conmigo y que los citaron para este partido: el arquero, un zaguero y un atacante. Como ellos hablan ruso y yo también, nos matamos de risa: les digo que les vamos a ganar nada más que 2 a 0 porque juegan de locatarios".
Los datos ilustran. Valen. En definitiva, justifican la llamada que cayó en la medianoche helada de Kazán: además de ser "vecino" del país al que la selección celeste enfrentará pasado mañana, Andrés Scotti ostenta una marca: "Jugué los 90 minutos en los 6 partidos" que disputó el conjunto celeste desde que lo dirige el maestro Tabárez. "De lateral derecho, izquierdo y de zaguero central", todo un referente de la nueva era que inició el fútbol uruguayo apuntando al Mundial de Sudáfrica.
Un lindo calentamiento: casi se cae del mapa
De Kazán a Tiflis no hay demasiada distancia; en avión alcanza con un par de horas de viaje. Sin embargo, entre el sábado pasado y mañana, Andrés Scotti habrá totalizado una singular maratón para jugar frente a Georgia su séptimo partido con la selección de Tabárez: "Lo que me embroma es que en este momento Rusia tiene un conflicto político por el gas y cortó todas las comunicaciones con Georgia; entonces, tengo que ir de Kazán a Moscú, de Moscú a Francfort, de Francfort a Estambul, y recién de ahí a Tiflis. Salgo de acá el lunes a primera hora y estoy llegando a Georgia recién en la madrugada del martes. Pero lo peor de todo es que este fin de semana (ayer) con el Rubin jugamos en Vladivostok. Son 8 horas de avión de ida el sábado de mañana y otras 8 de vuelta el domingo, después del partido, con lo que llego en la madrugada del lunes a casa. Lo único bueno, dentro de todo, es que dicen que Vladivostok en esta época está caliente: se calcula que habrá unos 10 grados".