A pocas horas de la Cumbre el diferendo entre Uruguay y Argentina padeció un "recalentamiento". El canciller Reinaldo Gargano anunció el envío de una segunda nota de protesta del gobierno uruguayo. Esta vez por el anunciado bloqueo del fin de semana y las manifestaciones beligerantes de los asambleístas de Gualeguaychú.
El cruce de declaraciones a un lado y otro del Plata subió algunos grados. El embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, tratando de justificar su comparación entre el piquete resuelto por los asambleístas y la metodología de lucha de Gandhi; el director de Asuntos Ambientales de la Cancillería argentina, Raúl Estrada Oyuela, que sostuvo que Uruguay ha hecho cosas "peores" que el bloqueo; el vicepresidente uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, que comparó el anunciado muro sobre la ruta 136 con el Muro de Berlín, el ministro de Medio Ambiente, Mariano Arana, que calificó de "irracional" y "desmesurado" el comportamiento de los asambleístas; legisladores uruguayos que reclamaron el alejamiento del embajador argentino y lanzaron severas críticas al vecino país. Todos estos ingredientes terminaron por componer un cuadro de extrema rispidez entre Uruguay y Argentina.
La posibilidad de un encuentro entre los presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner en la cita cumbre parece alejada, aunque ninguno de los dos gobiernos lo descarta. Aun más, el vicepresidente dijo ayer que la Cancillería uruguaya viene realizando ingentes gestiones para que este encuentro se llegue a producir.
NUEVA QUEJA. "Tenemos una carta preparada para enviar en el día de hoy (ayer), que está examinando este tema de las manifestaciones que han hecho los asambleístas de Gualeguaychú en cuanto a amenazar con intentar el bloqueo. Estamos solicitando al gobierno argentino que actúe", anunció ayer Gargano.
Uno de los elementos que más preocupación despertó en los últimos días, tanto a gobernantes como a servicios de seguridad, fueron las amenazas expresadas por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú en una carta enviada al presidente Néstor Kirchner. En ella, entre otras cosas, le piden a Kirchner que declare a Uruguay "país agresor" y anuncian que el conflicto puede derivar en un "no deseado escenario de violencia". "Yo creo que si, de verdad eso es así, el gobierno argentino tiene instrumentos con los cuales podría proceder, porque es una amenaza de violencia, no contra nosotros específicamente, sino contra el territorio argentino. Si van a salir del territorio argentino para provocar hechos de violencia sería una desgracia para la relación entre nuestros países y demás, y no creo que se llegue a eso", consideró el canciller Gargano.
CRUCES. "Cuando un problema no tiene solución no es problema, y esto no tiene solución porque con la irracionalidad que hay, sobre todo de los piqueteros, y la indiferencia, tanto del gobierno nacional como provincial, difícilmente pueda haber solución", declaró ayer Nin Novoa a una emisora argentina. El vicepresidente uruguayo confió, de todos modos, en el diálogo.
La respuesta no se hizo esperar. El director de Asuntos Ambientales de la Cancillería argentina, Raúl Estrada Oyuela, comenzó por calificar como un grueso "error conceptual" el pedido de declarar "país agresor" a Uruguay.
Pero a continuación atacó al gobierno de Vázquez: "Los asambleístas tienen su contrapartida en el gobierno uruguayo, que ante el pedido de la Corte (de La Haya) de que no se tomen medidas para agravar la situación ha venido tomando iniciativas que empeoran la situación, como la de otorgar el uso de 60 millones de metros cúbicos de agua del río Uruguay a la empresa (Botnia) sin haber cumplido las condiciones del Estatuto del río". En esta margen, las declaraciones del embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, provocaron malestar. En el seno del gobierno sus dichos se evaluaban como un "retroceso", indicaron fuentes oficiales. Algunos legisladores, como el vicepresidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados, el forista Washington Abdala, pidieron sencillamente el alejamiento del diplomático.
"Este señor ya cumplió su tiempo, este hombre no está cumpliendo con la generación de un clima de entendimiento, lo más inteligente que podría hacer el gobierno argentino es retirarlo", dijo a El País el diputado Abdala.
Ayer, en una entrevista concedida al programa En Perspectiva, Patiño Mayer intentó explicar por qué había comparado la medida de los asambleístas con Gandhi. "Quise señalar la dificultad de este tipo de acciones, usar la fuerza contra quien no la está utilizando es por lo menos peligroso y puede desatar situaciones de mayor gravedad", dijo el embajador.
Patiño Mayer aclaró que cuestionaba la medida de los asambleístas, pero confió en los elementos de persuasión de su gobierno para frenarlas.
Puso como ejemplo el de un secuestro con rehenes. "Si usted tiene un secuestro con rehenes, supongamos que un grupo de terroristas toma un colegio, un jardín de infantes, y se instala ahí. ¿Cuánto tiempo dialoga usted antes de tirar el primer tiro, si pone en riesgo la vida de uno solo de los chicos que están ahí?".
En tanto, la duda en cuanto a la presencia del presidente Lula Da Silva en la Cumbre agrega otro sinsabor al gobierno uruguayo, ya que Vázquez esperaba un contacto bilateral para abordar el tema con él (ver nota aparte).
Abreu reclamó un gesto de Brasilia
"Ojalá que Lula venga. Se anuncia que el presidente de Argentina va a venir por un ratito a la Cumbre. No sea cosa que le echen en cara el incumplimiento tozudo que realiza el gobierno de Argentina sobre los derechos y obligaciones del Mercosur", dijo ayer el ex canciller y senador nacionalista Sergio Abreu.
"En estos días vamos a ver adónde va el proceso de hermandad. Si ayer un representante diplomático defendió el derecho de los habitantes de Gualeguaychú a expresarse invocando a Gandhi, quisiera ver dónde están los Tartufos -que sobran en Argentina- que todavía no han dado la cara para decir lo que realmente quieren del proceso de integración", increpó Abreu durante la sesión del Senado donde se trataba el ingreso pleno de Venezuela en el Mercosur.
El ex canciller del gobierno de Luis Alberto Lacalle volvió a reclamar de Brasil una postura más clara en la resolución del diferendo que enfrenta a los dos países.
"Hay que mirar para el costado para ver si el presidente Lula, que tanto festeja, viene al Uruguay a dar una señal por lo menos disimulada de solidaridad, a un país agraviado, insultado y violentado por el gobierno argentino", lanzó el senador blanco.
Abreu planteó sus reparos por el ingreso de Venezuela en el bloque, debido a las relaciones complicadas que el país de Hugo Chávez mantiene con varias naciones vecinas.
También se refirió a la contienda con Guatemala por ocupar un lugar entre los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Asimismo el ex canciller nacionalista se refirió al apoyo que Chávez dio al candidato Ollanta Humala durante las recientes elecciones en Perú.
El muro en marcha
El anunciado muro sobre la ruta 136 es planificado por arquitectos. Así lo dijo ayer el promotor de la idea, el médico Adolfo Wiemberg. "Este muro no quiere decir que queremos dividir los dos pueblos, es un llamado de atención más, para mostrar la realidad que estamos viviendo", explicó el asambleísta a la local radio Máxima. "La idea es de seis metros de ancho, va a ser de forma rectangular. Para esto estamos trabajando con profesionales arquitectos, para que no ocurra ningún accidente", dijo.