Cuando el reloj de la Cámara Baja marcaba exactamente las 17 horas de ayer, los 52 representantes del Frente Amplio sellaron con un aplauso la aprobación de la reforma del sistema tributario nacional. Uno de los puntos más importantes de la agenda de gobierno de izquierda, que se dice le costó la elección presidencial de 1999 a Tabaré Vázquez, comenzó a ver la luz.
La bancada oficialista celebró la culminación de siete meses de trabajo. También lo hizo el ministro de Economía, Danilo Astori, que siguió de cerca el debate parlamentario y el avance del tratamiento mediante llamadas telefónicas que intercambió con el diputado Alfredo Asti, de su sector, Asamblea Uruguay, que se constituyó ayer como el principal defensor de la propuesta oficial.
El texto de 112 artículos recibió algunas pequeñas modificaciones en la sesión y ya fue remitido al Senado, que le dará un rápido trámite en noviembre, según lo previsto.
El senador Carlos Baráibar, también de Asamblea Uruguay, dijo a El País que en la reunión de la bancada de senadores del próximo lunes se definirá la estrategia del oficialismo para apurar la sanción del proyecto en pocos días.
Indicó que si la oposición manifiesta intenciones de retardar la puesta en marcha del nuevo sistema, el Frente Amplio hará uso de sus mayorías en esa Cámara y acelerará aún más la aprobación del articulado en la comisión de Hacienda y en el plenario.
El proyecto de reforma fiscal recibió el visto bueno en Diputados después de dos jornadas de trabajo, donde la escena más repetida consistió en 52 manos alzadas que aprobaban artículos individualmente o conglomerados de artículos.
La oposición no acompañó el texto en su votación general y tampoco por artículo. La excepción la hizo el Partido Colorado, que acompañó el primero, que establece la derogación de 15 impuestos del actual sistema tributario.
A la sesión que comenzó el lunes a las 15.30 horas y finalizó ayer a las 7 horas, le siguió otra, más breve, que dio inicio ayer mismo al mediodía y culminó cinco horas después.
Tras la media sanción, el diputado Roberto Conde, del Partido Socialista, subrayó que el nuevo régimen significa "un paso más" para "pasar de un modelo liberal a un modelo regulador e intervencionista".
A medida que se iban votando los distintos capítulos del texto surgieron algunas pequeñas modificaciones. Entre ellas, se decidió que la potestad que tendrá el BPS y la DGI para conocer los gastos hechos con las tarjetas de crédito se limitará a los montos totales del desembolso, pero no en qué lugares se hicieron.
Además, en el Frente Amplio se decidió postergar la aplicación del aporte patronal a las orga-nizaciones médicas hasta la aprobación de la ley de Marco Cooperativo, que, en estos casos, mantendrá la exoneración de este tributo sólo a las cooperativas médicas. El diputado Asti dijo a El País que se espera que esa ley se aplique paralelamente a la reforma tributaria.
IVA. El Partido Nacional se "posicionó" en bloque tras un reclamo hecho anteriormente a Astori y presentará un proyecto de ley la próxima semana para intentar que se concrete.
La idea es que disminuya progresivamente la tasa básica del IVA desde el 22% que establece el nuevo régimen fiscal hasta el 16%, en la medida que la recaudación del Estado lo permita.
Propondrán, en ese sentido, que cuando los organismos recaudadores estatales superen en 60 millones de dólares la recaudación actual, la tasa básica de ese gravamen caiga un punto.
Según los cálculos hechos, que no coinciden con los efectuados por el oficialismo, la recaudación aumentará 200 millones de dólares al momento de aplicarse la reforma y, por esa razón, la tasa básica del IVA debería localizarse en este momento en 19%.
Uno de los pocos puntos en los que la colectividad nacionalista demostró ayer su oposición al proyecto oficial fue cuando se votó la posibilidad a futuro de que el Poder Ejecutivo instrumente la aplicación del Imesi a la sidra y el vino.
Entienden que perjudicará a las empresas y los trabajadores del ramo.
Vencidos por el cansancio
Los diputados estaban exhaustos y querían retirarse de la sala. Es que la mayoría no había dormido durante el cuarto intermedio. Los coordinadores de cada fuerza política habían acordado agilizar el trámite del proyecto y que sólo dos diputados por partido hablaran para marcar la posición de las partes. El panorama dentro del recinto parlamentario lo decía todo: muchas tazas de café, envases de bebidas colas, algunos mates que circulaban y varios bostezos. "No me siento porque me duermo", le dijo una diputada del Frente Amplio a un compañero.
Los legisladores habían aprovechado la pausa para ir a sus casas, comer, ver a sus hijos o parejas, y bañarse. Algunos parlamentarios continuaron comiendo en la Cámara, pero sólo galletitas de chocolate. Las de mayor aceptación fueron las de la oficialista Daniela Payssé, que compartió amablemente con sus colegas.
A última hora
Finalmente, los aportes al BPS de organizaciones médicas se modifican en ley de cooperativas