RIO DE JANEIRO - El ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, admitió que la economía de su país podría no crecer en 2006 en la magnitud prevista, quedando el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) por debajo del 4%.
A la vez, aseguró que la política económica de un eventual segundo mandato del presidente Lula da Silva será "desarrollista"; esto es: un escalón intermedio entre una política de fuerte intervención estatal y la ortodoxia que se aplicó durante el primer mandato.
"La responsabilidad fiscal llegó para quedarse, pero no necesitamos profundizarla, porque eso significaría desequilibrar este modelo desarrollista que la combina con programas sociales y mejoras en las condiciones de vida de la población" dijo Mantega.
De esa manera, el ministro prometió que el gasto público podría verse incrementado, tal vez una forma de sumar apoyos de los sectores más izquierdistas del Partido de los Trabajadores, que han criticado la receta ortodoxa con que se ha manejado Lula en su primer mandato.
LENTO. Con respecto a la evolución actual de la economía, Mantega aseguró que la producción está "animada", aunque su crecimiento es lento.
"Puedo decir que la economía está animada y deberá continuar animada en 2007. Si va a dar para completar el 4%, no sé decirlo", precisó.
Mantega indicó que hay indicadores como el empleo y el comercio que crecen en el segundo semestre del año por encima de 4%, pero igual puede que no alcance para superar la desaceleración registrada en los seis meses anteriores, con crecimiento de 2,2%.
La economía brasileña creció 2,3% en 2005, menos que sus vecinos latinoamericanos, exceptuando Haití.
El crecimiento del PIB fue de 4,9% en 2004 y de 0,5% en 2003, primer año del gobierno de Lula. AFP y ANSA