CRITICA/CARLOS REYES
LAS TRAQUINIAS
Poner en escena una tragedia clásica es siempre una aventura, puesto que es prácticamente imposible hacerlo con un sentido arqueológico. Buscar correlatos con el presente es siempre el camino más corto y a la vez el más sensato, y Adel Hakim, en esta versión de Las traquinias, opta por ese enfoque, logrando un resultado satisfactorio, aunque seguramente para un rango de público algo restringido. En ese sentido, mientras Tierno y cruel (que conforma un díptico con esta obra) es un montaje que dialoga con todo tipo de espectadores, ésta, por razones propias del texto, es mucho más exigente con la platea.
Las desventuras de Deyanira (a cargo de Elisa Contreras), que debe recibir en su casa a una esclava amante de su marido (Alejandra Wolf) da pie a una serie de sucesos desdichados que ponen en el tapete las miserias humanas y el lado oscuro de la pasión.
Sobre esa antigua historia, el director edifica un espectáculo visualmente atractivo, apelando a colores y espacios nítidos, que buscan una comunicación directa. En cuanto al estilo actoral, Hakim vuelve a descartar las actuaciones psicológicas, para ensayar un amplio rango de modalidades muchas veces volcadas hacia la farsa. Dentro de ese registro, algunos intérpretes consiguen inferirle humor a sus personajes (es el caso de Julio Calcagno), mientras que otros los trabajan de una manera más dramática.
Un golpe de efecto en la escenografía al promediar la obra y la presencia de un rico trabajo coral son dos de las conquistas más claras de este director invitado, que ha justificado ampliamente con estos dos trabajos su presencia en Montevideo. Los amantes del género podrán disfrutar también de un par de momentos brillantes, en los que la música y la imagen van parejas, elemento que sin duda era propio de la tragedia griega. Por contrapartida, un largo final hace decaer un poco esta historia bien contada.
Autor. Sófocles
Director. Adel Hakim
Escenografía. Beatriz Arteaga
Vestuario. Paula Villalba
Iluminación. Pablo Caballero
Elenco. Elisa Contreras, Estela Medina
Sala. Teatro Solís