CRITICA/FABIAN MURO
El grupo con las guitarras más cromáticas del rock nacional y la voz más rasposa regresa con un disco, el cuarto en su carrera, que lo reafirma como uno de los más personales del medio.
Uno con uno...es el sucesor de Amanecer búho, el más exitoso álbum de Buenos Muchachos hasta la fecha: está por llegar a la marca Disco de Oro, le reportó al grupo varios Premios Graffiti y una exposición en los medios a la que éste no estaba acostumbrada.
Muchos continuarían cultivando un línea similar para cuando llegara el turno de editar el trabajo consiguiente. En el caso de Buenos Muchachos, eso implicaría seguir en la senda de componer e interpretar más canciones, preferentemente parecidas a He never wants to see you once again, el "hit" de Amanecer búho.
Pero en vez de apostar sobre seguro, los músicos parecen decididos a volver sobre los primeros pasos que dieron en materia discográfica, el desparejo e intenso Aire rico. Solo que el viaje de retorno a aquellos paisajes es uno emprendido con una mochila más cargada de experiencias y conocimientos.
Tal vez haya algo menos del ingenuo encanto expuesto en ese primer disco. Pero hay más confianza y determinación. Para cuando uno se sube al vehículo imaginario para acompañarlos, el trayecto ya ha comenzado. En la nada, el primer tema, ya está en pleno desarrollo cuando uno entra al mundo sonoro y letrístico de Uno con uno...
De ahí en adelante, el viaje sigue hasta completar casi exactamente tres cuartos de hora. Durante ese lapso, la banda atraviesa una multitud de climas y colores, a menudo internándose en laberintos de melodías y ritmos, gritos y susurros. De ahí sale con vibrantes piedras preciosas musicales que otros pulirían, pero que Buenos Muchachos prefiere dejar inalteradas en su crudo aunque nunca bruto encanto.
Menos homogéneo y más caótico que Amanecer búho, cuesta aprehender el espíritu del nue- vo disco. Escurridizo, Uno con uno...se va dejando atrapar paulatinamente. Es durante esos intentos por familiarizarse con los contrastes, con las sutilezas arpegiadas de las guitarras y los mazazos de distorsión, que el disco desprende sus primeros destellos de energía y belleza.
Esos desprendimientos son los que hacen que el esfuerzo de acompañar a los Buenos Muchachos hacia el corazón de las tinieblas musicales sea un viaje que vale la pena realizar.
Uno con uno y así sucesivamente
Autores. Buenos Muchachos, Orlando Fernández, Ojos del Cielo
Producción. Gastón Ackerman, Buenos Muchachos
Edita. Bizarro